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Agricultura familiar en el Norte de la Provincia de Buenos Aires; tipificación y evaluación de su sustentabilidad

Se determinó la tipología de productores de agricultura familiar en los partidos de Pergamino y Junín (BsAs) y se avaluó su sustentabilidad desde el punto de vista económico, ambiental y social. De los cinco tipos más representativos, tres (patio-traspatio, chacras granjas y pequeños emprendedores) se encontraron en el estrato de hasta 25 has y dos (preponderantemente familiar y familiar capitalizado) en el estrato de 25 a 500 has. De estos tipos, solo los que responden a la tipología de pequeños emprendedores y familiar capitalizado, tienen una situación actual favorable y proyectos a futuro que permiten avizorar la factibilidad de continuar y progresar en el sector. Los restantes tienen distintas debilidades por lo que su continuidad en el sector está amenazada. Se destaca la importancia de la innovación no solo en lo productivo, sino también en lo organizacional y para el agregado de valor.  

Ing Agr Carlos Senigagliesi (csenigagliesi@gmail.com)

 

Agricultura familiar en el Norte de la Provincia de Buenos Aires; tipificación y evaluación de su sustentabilidad

Se determinó la tipología de productores de agricultura familiar en los partidos de Pergamino y Junín (BsAs) y se avaluó su sustentabilidad desde el punto de vista económico, ambiental y social. De los cinco tipos más representativos, tres (patio-traspatio, chacras granjas y pequeños emprendedores) se encontraron en el estrato de hasta 25 has y dos (preponderantemente familiar y familiar capitalizado) en el estrato de 25 a 500 has. De estos tipos, solo los que responden a la tipología de pequeños emprendedores y familiar capitalizado, tienen una situación actual favorable y proyectos a futuro que permiten avizorar la factibilidad de continuar y progresar en el sector. Los restantes tienen distintas debilidades por lo que su continuidad en el sector está amenazada. Se destaca la importancia de la innovación no solo en lo productivo, sino también en lo organizacional y para el agregado de valor.  

Ing Agr Carlos Senigagliesi (csenigagliesi@gmail.com)

 

La agricultura familiar (AF) es aquella que depende preponderantemente del trabajo familiar, tanto de mujeres como hombres. La familia y la granja están vinculadas, co-evolucionan y combinan funciones económicas, ambientales, sociales y culturales. Se asocia con las explotaciones de menor tamaño. Ha sido y es aún en la Argentina un sector de gran importancia en la producción de alimentos, la generación de empleo, el aporte de ingresos para los sectores más pobres, y la ocupación equilibrada del territorio. Diversos autores indican que la AF comprende a más de 70%  de las explotaciones agropecuarias del país y aunque ocupa sólo un 17,7% de la superficie, aporta un 27% del valor de la producción y genera el 64% del empleo total agropecuario nacional. La región con mayor número de AF es la pampeana con 72.000 unidades, lo que representa un 28,6% del total nacional.

Pese a algunas ventajas relativas de la AF en la región pampeana respecto a otras regiones del país, como son la posibilidad de generar excedentes con acumulación de capital y tener pluralidad de ingresos, en los últimos tiempos se ha producido una fuerte caída en el número de explotaciones, más importante aún que en el resto del país. Esta desaparición afectó especialmente a las de menor tamaño, v.g. en el partido de Pergamino entre los años 1988 y 2002 el número de EAP de menos de 50 has se redujo a la mitad, y el de 50 a 200 has en un 31% (en base a INDEC, CNA 1988 y 2002).

Por otra parte, desde el punto de vista productivo, una amplia proporción del territorio sufre una peligrosa tendencia al monocultivo de soja. Este proceso al que muchas veces se hace referencia como síndrome de “agriculturización-sojización” tiene importantes consecuencias relacionadas a la degradación de suelos y la contaminación ambiental e impactos de significancia en el sistema socio-económico. Ambos procesos, la desaparición de empresas y la agriculturización-sojización, pondrían en tela de juicio la sustentabilidad del  desarrollo local, tanto a escala de paisaje como predial, afectando en  particular a las unidades más pequeñas.

Para evaluar el estado de situación actual, se realizó en el 2015 un estudio en los partidos de Pergamino y Junín (BsAs), ambos representativos de la Zona Núcleo Agrícola perteneciente a la región Pampeana Argentina. Se consideraron las explotaciones de hasta 500 has en propiedad, realizándose encuestas semi estructuradas a una muestra de propietarios mediante las cuales, se relevó información sobre los factores de producción (tipo de actividades, tecnologías productivas, niveles de productividad y mano de obra) y los núcleos familiares (composición, niveles de retiro, lugar de residencia, participación en instituciones y edad, sexo y nivel de capacitación de los decisores, entre otras).

La selección de los entrevistados y el tratamiento posterior de la información fue diferente según los estratos. Para el estrato de hasta 25 has, que denominamos pequeña agricultura familiar, PAF, dado la falta de datos actualizados  del registro de productores para hacer la selección  por muestreo (menos del 10% de los propietarios en ese estrato permanecen como EAP), se realizaron estudios de casos con análisis cualitativo de la información.

Para el estrato de 25 a 500 has, la muestra de encuestados se seleccionó al azar a partir de los listados de catastro y  tasa vial. Los agrupamientos que definieron las tipologías se obtuvieron por  análisis factorial multivariante y cluster. Se calcularon asimismo indicadores de sustentabilidad en las dimensiones económica, social y ambiental, los que se analizaron en forma estadística.

Dentro de la PAF, se encontraron y caracterizaron tres tipos distintos. Uno de ellos lo conforman las producciones de patio y traspatio (PPyT), que si bien  no son consideradas como EAPs por los Censos Nacionales Agropecuarios, están expresamente mencionadas en la Ley Nacional 27.118 de reparación histórica de la AF. Tienen superficies de menos de una hectárea,  están ubicadas en zonas periurbanas y urbanas, demandan muy poca mano de obra (menos del 50% de un EH) que es realizada generalmente por personas de edad avanzada y no constituyen el sustento principal de los núcleos familiares vinculados. El destino principal de la producción es el autoconsumo, cumpliendo un rol importante por la contribución a la seguridad alimentaria. Producen  pequeños excedentes en forma muy aleatoria, existiendo deficiencias de distinto tipo para la comercialización de los mismos por la ausencia de canales  apropiados y organizados, así como de sistemas de control. No manifiestan tener planes de crecimiento a pesar del apoyo que han venido teniendo por parte de programas del estado (PROHUERTA, RENAF). La continuidad de estos emprendimientos no parece estar asegurada y su existencia está motivada por situaciones de estrechez económica, por lo que ante la aparición de mejores oportunidades ocupacionales o de ingresos y/o la presencia de algún impedimento que afecte la dedicación del responsable principal, el emprendimiento es rápida y fácilmente discontinuado.

Otro de los tipos corresponde a las Chacras-granjas (ChG), que se originan por la reducción de la superficie de las propiedades por herencia en las sucesivas generaciones, mantienen una producción tradicional muy diversificada y emplean de manera intensiva únicamente mano de obra familiar. Están gestionadas por personas mayores que viven en la misma explotación en forma muy austera, transitan en muchos casos la etapa de retiro, no teniendo continuadores porque los hijos han buscado alternativas de trabajo fuera de la empresa. Este tipo tiene como fortalezas los  bajos costos, la flexibilidad para adaptar el nivel de consumo a los ingresos y buena sustentabilidad ambiental por la diversidad de producciones que realizan (agricultura, ganadería y animales de granja). Como debilidades, pueden señalarse los bajos ingresos por las limitaciones de escala y la falta de continuadores, por lo que muchos van a desaparecer como EAP en el corto y mediano plazo.

Finalmente se encuentran los pequeños productores emprendedores (PPE), los que  consideran implementar no solo innovaciones productivas sino también de gestión y organización dentro de un proyecto de crecimiento a futuro. Se identificaron dentro de este agrupamiento dos sub tipos distintos: quinteros de origen boliviano y emprendedores dinámicos. Los primeros, producen una amplia variedad de hortalizas, utilizan mano de obra familiar y transitan un momento del ciclo de vida que corresponde al de expansión con participación plena de los hijos en el proceso productivo. Colocan la producción en el mercado local directamente en verdulerías y restaurantes sin intermediarios, que demandan sus productos que compiten por precio (ventaja de la producción de cercanía y de la cadena corta de comercialización) con los que provienen de las zonas tradicionales de producción hortícola.  Sin embrago, muestra debilidades para crecer por falta de mano de obra que el sistema demanda en forma muy intensiva, ya que su disponibilidad está limitada al tamaño de los núcleos familiares.

El segundo sub tipo, emprendedores dinámicos, está conformado en su mayoría por personas jóvenes o de mediana edad, con buen nivel de educación. Tienen sistemas productivos  muy diversos y  poseen en común y como distintivo de los otros grupos, la mirada sobre toda la cadena  y sobre las necesidades de los consumidores, con el objetivo claro de agregar  valor por la calidad, diferenciación y estrategias de comercialización. Se caracterizan por implementar innovaciones de procesos y productos, sin basarse en la auto explotación de la mano de obra familiar. La trama socio económica que conforman a través de redes es compleja y tienen capacidades para interactuar en distintos eslabones de la cadena, conformando acuerdos o alianzas que benefician el resultado económico de las empresas.

En el estrato de 25 a 500 has, se identificaron seis diferentes tipos de los cuales solo dos: agricultura preponderantemente familiar (APF) y agricultura preponderantemente familiar capitalizada (APFC), pueden ser considerados dentro del tipo de AF por el origen de la mano de obra utilizada. Son representativos de los denominados “chacareros” y constituyen por el número un sector muy importante dentro de este estrato. Los restantes tipos(tres  de productores empresariales y productores por administración) no son analizados en este artículo.

Las explotaciones  del tipo APF, son las de menor superficie  (en promedio 54 has en propiedad), reducido capital de explotación, limitada  disponibilidad de maquinaria propia con alto grado de obsolescencia y sólo en algunos  casos toman tierra en arrendamiento o prestan servicios de labores.  Dentro de las actividades predomina la agricultura  y en menor medida ganadería y porcinos, estas últimas siempre en pequeña escala, y no pocas veces destinadas al autoconsumo con comercialización de excedentes. Todas las familias trabajan  en la explotación, con muy escaso empleo de mano de obra asalariada;  más de la mitad cuenta con ingresos extra-prediales. Los decisores  son personas de edad avanzada, con bajo  nivel educativo y en general no tienen continuadores porque los hijos trabajan fuera de la explotación.  Al momento de realizarse el estudio, los ingresos provenientes de las explotaciones no cubrían totalmente los gastos de los núcleos familiares dependientes. Predominaba la opinión  que de mantenerse  esas condiciones y dado la falta de continuadores, es altamente probable que en el corto-mediano plazo un alto porcentaje de las EAP dentro de este tipo desaparezcan como unidades productivas, cediendo los miembros de la familia que detenten la propiedad en ese momento la tierra en alquiler a otros productores, hecho por el cual continuaría  la tendencia de los últimos años de reducción del número de explotaciones.

Las explotaciones dentro del tipo APFC  son similares a las del tipo APF antes descripto en términos de actividades y ocupación de mano de obra, pero tienen un mayor nivel de capitalización en tierra (en promedio 87 has en propiedad) y maquinaria con buen nivel tecnológico, además de  mayor superficie alquilada (125 has promedio).  Los decisores son más jóvenes,  existe presencia de continuadores y tienen planes de crecimiento o diversificación a partir de actividades ganaderas bovinas/porcinas y/o prestación de servicios de labores y siembra. Son el grupo con más alta dedicación de la mano de obra familiar a las tareas de campo y la producción para el autoconsumo de los núcleos familiares alcanza un nivel de cierta significancia. Si bien los ingresos provenientes de las explotaciones en algunos casos no satisfacían totalmente las necesidades de los núcleos familiares, la situación general era mejor respecto a los del grupo APF, teniendo los integrantes  una visión más optimista para continuar a futuro dentro del sector

En relación a los indicadores de sustentabilidad, no hubo diferencias en los dos tipos de AF analizados en cuanto a las actividades productivas y  niveles tecnológicos y de productividad. Tampoco se apreciaron diferencias en estos tipos en cuanto a los indicadores ambientales, los que en general resultaron negativos en cuanto al balance de nutrientes y carbono, mientras que estuvieron dentro de los límites de tolerancia respecto a la erosión hídrica. Vale mencionar que no se apreciaron diferencias en el manejo entre campos propios y alquilados

(x) Este artículo es una síntesis de dos trabajos elaborados en el marco de un proyecto de investigación ejecutado en forma conjunta entre la UNNOBA y el INTA, del que participaron las Municipalidades de Pergamino y Junín, la Secretaria de Agricultura Familiar y la Asociación FORINDER. Autores: Ings Agrs  Carlos Calcaterra(INTA), Luciana Elustondo(UNNOBA), Francisco Fillat (Becario UNNOBA), Carlos Senigagliesi (UNNOBA-FORINDER)