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Prácticas para mantener la fertilidad de los suelos en la Región Semiárida Central.

En la Región Semiárida Central (RSC) los suelos, por su génesis, tienen bajos niveles de materia orgánica y nitrógeno. A su vez, son altamente vulnerables a los dos tipos de erosión (hídrica y eólica). Por estas razones, la fertilización de cultivos es una práctica cada vez más necesaria en la región.

Las lluvias son la única fuente de humedad y, el desfasaje entre precipitaciones y necesidades hídricas, suele ser considerables. El avance de la agricultura y el mal uso del recurso suelo acentúan estas limitaciones. Dadas las características edáficas y climáticas de la región no se han logrado métodos precisos de diagnóstico para los distintos cultivos como en zonas húmedas, donde las variabilidades de suelo y clima son menores. En general, se han obtenido, para los distintos cultivos, métodos simples de recomendación.

El nitrógeno es el nutriente que presenta deficiencias más generalizadas en toda la región. El segundo nutriente limitante es el fósforo. Las deficiencias de fósforo sólo pueden ser corregidas con fertilización, mientras que para las de nitrógeno existen dos alternativas: rápida, a través de fertilización o lenta (progresiva) por el uso de pasturas a base de leguminosas.

Alfredo Bono

Prácticas para mantener la fertilidad de los suelos en la Región Semiárida Central.

En la Región Semiárida Central (RSC) los suelos, por su génesis, tienen bajos niveles de materia orgánica y nitrógeno. A su vez, son altamente vulnerables a los dos tipos de erosión (hídrica y eólica). Por estas razones, la fertilización de cultivos es una práctica cada vez más necesaria en la región.

Las lluvias son la única fuente de humedad y, el desfasaje entre precipitaciones y necesidades hídricas, suele ser considerables. El avance de la agricultura y el mal uso del recurso suelo acentúan estas limitaciones. Dadas las características edáficas y climáticas de la región no se han logrado métodos precisos de diagnóstico para los distintos cultivos como en zonas húmedas, donde las variabilidades de suelo y clima son menores. En general, se han obtenido, para los distintos cultivos, métodos simples de recomendación.

El nitrógeno es el nutriente que presenta deficiencias más generalizadas en toda la región. El segundo nutriente limitante es el fósforo. Las deficiencias de fósforo sólo pueden ser corregidas con fertilización, mientras que para las de nitrógeno existen dos alternativas: rápida, a través de fertilización o lenta (progresiva) por el uso de pasturas a base de leguminosas.

Alfredo Bono

Problemática regional

En la Región Semiárida Central (RSC) los suelos, por su génesis, tienen bajos niveles de materia orgánica y nitrógeno. A su vez, son altamente vulnerables a los dos tipos de erosión (hídrica y eólica). Por estas razones, la fertilización de cultivos es una práctica cada vez más necesaria en la región.

Las lluvias son la única fuente de humedad y, el desfasaje entre precipitaciones y necesidades hídricas, suele ser considerables. El avance de la agricultura y el mal uso del recurso suelo acentúan estas limitaciones. Dadas las características edáficas y climáticas de la región no se han logrado métodos precisos de diagnóstico para los distintos cultivos como en zonas húmedas, donde las variabilidades de suelo y clima son menores. En general, se han obtenido, para los distintos cultivos, métodos simples de recomendación.

El nitrógeno es el nutriente que presenta deficiencias más generalizadas en toda la región. El segundo nutriente limitante es el fósforo. Las deficiencias de fósforo sólo pueden ser corregidas con fertilización, mientras que para las de nitrógeno existen dos alternativas: rápida, a través de fertilización o lenta (progresiva) por el uso de pasturas a base de leguminosas.

Vías de incorporar nitrógeno en el suelo.

Uso de fertilizantes de síntesis:

Fuentes nitrogenadas, Urea, nitrato de amonio etc.

Uso de leguminosas:

La implantación de leguminosas puede jugar un rol muy importante en la conservación y mejoramiento de la fertilidad nitrogenada en suelos de la Región Semiárida Central. La pasturas con base alfalfa pueden fijar entre 140 y 380 kg de nitrógeno ha-1 año en la región. No obstante, un mal manejo puede traer aparejado una reducción en el número de plantas, invasión de malezas, que pueden disminuir los beneficios de incluir pasturas en base alfalfa. Otros aspectos a tener en cuenta son los niveles de fósforo disponible en el suelo. En suelos muy degradados, el uso de pasturas no es suficiente para recuperar la fertilidad, sino que debe acompañarse con prácticas de fertilización.

Por otro lado, en estudios realizados en EEA Anguil INTA con verdeos asociadas con vicia durante dos años, se concluyó que tienen efectos positivos sobre la producción y calidad del forraje e incrementan el nivel de nitrógeno disponible o asimilable en 20 a 45 kg ha-1. El uso de vicias es una práctica que se ha difundido en la región y es un excelente recurso para sustituir los fertilizantes nitrogenados.

Objetivos de la fertilización

Es una práctica que da mayores rendimientos por unidad de superficie. En cultivos de cosecha incrementa el rendimiento y el porcentaje de proteína en grano con una mayor eficiencia en el uso del agua. En pasturas incrementa la producción de materia seca y proteína en planta, prolonga la vida de las leguminosas (fertilizando con fósforo), aumenta la densidad de plantas en implantación y la velocidad de rebrote, mejora la nodulación (empleando fósforo, azufre y micronutrientes)

Métodos de diagnóstico.

Al fertilizar se busca el máximo rendimiento con la menor cantidad de fertilizante (uso eficiente del insumo). Es necesario lograr una predicción de la respuesta con un cierto grado de confiabilidad.

            Se busca relacionar el rendimiento y la respuesta a la fertilización con:

            Análisis químicos:

  1. Características edáficas: nitrógeno total, nitrógeno de nitratos, materia orgánica, fósforo asimilable, textura, etc.
  2. Planta: nitrógeno total, nitrógeno de nitratos y nitrógeno de amonio, etc.

Características climáticas: Lluvias y contenido de humedad en el suelo durante el ciclo del cultivo.

Técnicas de manejo del cultivo: Cultivo antecesor, años de agricultura, cultivares, longitud del barbecho, tipos de labranzas.

Los métodos de diagnóstico para la fertilización no son homogéneos en todas las regiones, debido a diferencias climáticas, tipos de suelo y su uso, materiales genéticos utilizados, tecnología del cultivo empleada, etc. Los métodos pueden ser simples recomendaciones o modelos matemáticos que indiquen dosis y nivel de respuesta con distinto grado de precisión. Pueden ser simples y tener una o dos variables independientes (por ejemplo, humedad del suelo y nitrógeno de nitratos). A medida que incrementamos el número de variables, aumentamos la calidad y precisión del diagnóstico y la complejidad del modelo.

Los métodos simples de recomendación utilizados en la RSC se basan, fundamentalmente, en el análisis de suelo, basado en determinaciones de nitrógeno total y fósforo asimilable cada dos o tres años, de textura, una sola vez en cada lote, y nitrógeno de nitratos antes de la siembra de cada cultivo o en forma postergada. Una variable muy importante es el contenido de humedad en el suelo previo a la siembra de los cultivos o en forma postergada si se piensa en una fertilización. El contenido de humedad del suelo se puede determinar en el laboratorio o en forma rápida al tacto en el campo. En la RSC, donde aparece la tosca en el perfil, también es importante conocer el espesor perfil del suelo, dado que está relacionado con la capacidad del mismo de almacenar agua.

Por lo tanto, no es aconsejable fertilizar cuando no se tiene un método simple o recomendación, y no se disponga con ninguna información antes mencionada. Asimismo, independientemente de la práctica de la fertilización, los datos de suelo como nitrógeno total, fósforo, textura, nitrógeno de nitratos (disponible) y contenido de humedad son indispensables para tomar la decisión de que cultivo sembrar o no y realizar un esquema de rotaciones. Esto permitirá mantener el nivel de fertilidad y lograr producciones estables.

 

Momentos de aplicación de nitrógeno

A la siembra o presiembra: Puede ser al voleo o en la línea de siembra.

Postergado: al macollaje en trigo o cereales de invierno y 2-4 pares de hojas en maíz y girasol. En general se usan fertilizantes nitrogenados y se aplica al voleo. Aunque hay años y/o lotes que favorecen las aplicaciones de fertilizante a la siembra y otros al macollaje o en ambos momentos, la respuesta productiva, en promedio suele ser similar. Existen factores agronómicos y operativos que pueden justificar técnicamente cada alternativa (siembra y macollaje), sin excluir el fraccionamiento. Por ejemplo al macollaje se pueden observar síntomas visuales del cultivo y reservas hídricas que permitan modificar dosis o tomar la decisión de fertilizar o no, mientras que con alta deficiencia inicial de nitrógeno en el suelo y alta reserva de agua, lavado de nitrógeno disponible y aplicación de fósforo (mayor interacción) es conveniente fertilizar a la siembra.

Fraccionado: Una parte a la siembra y la otra postergada (macollaje o 2-4 pares de hojas según el cultivo). Es común en casos donde se realiza una fertilización con nitrógeno + fósforo a la siembra y luego con condiciones favorables de clima se completa la dosis de nitrógeno en forma postergada.

Momentos de aplicación de fósforo

A la siembra o presiembra: Puede ser al voleo o en la línea de siembra. Actualmente también se está usando fertilizantes fosforados al voleo en forma anticipada a la siembra (30, 60 días antes de la siembra).

Estrategias de fertilización fosfóricas

 No obstante tener áreas con niveles bajos de fósforo asimilable, muchos años de ensayos en todos los cultivos que se realizan en la región en general, no se ha encontrado respuesta a fósforo solo. En la Región Semiárida Central hay una recomendación generalizada de fertilizar con Fosfato diamónico a la siembra dependiendo de los niveles de nitrógeno orgánico o nitrógeno de nitratos agregar más nitrógeno o en algún momento del año agregar fuentes fosforadas (Superfosfato triple o Fosfato monoamónico). En general, la decisión de fertilizar con este elemento por debajo de 15 mg kg-1 de fósforo asimilable en el suelo puede pasar más por la intención de mantener un buen nivel de fósforo. La dosis de fósforo depende también de la forma de aplicación. Por consiguiente, se recomienda aumentar la dosis cuando la aplicación es al voleo y no se incorpora. Dado la heterogeneidad del suelo, un aspecto a tener en cuenta en la determinación de contenido fósforo asimilable es la tomar varias muestras de cada lote.

 

ASPECTOS MÁS IMPORTANTES A TENER EN CUENTA PARA MANTENE LA FERTILIDAD DE LOS SUELOS DE LA REGIÓN

  • El desafío para la nutrición y fertilización es doble: Sustentabilidad y Productividad.
  • El balance de nutrientes en la región sigue siendo negativo.
  • El agua y el nitrógeno son los principales componentes a tener en cuenta.
  • Uso de pasturas con base alfalfa y vicias asociadas con verdeos y pasturas de gramíneas puras para sustituir la fertilización nitrogenada.
  • Los análisis de suelo, contenido de humedad y profundidad del perfil son los primeros elementos para tomar decisiones de cuándo y que cultivo realizar con un esquema de rotaciones.
  • Los análisis de suelo son el primer elemento para realizar diagnósticos o recomendaciones para fertilizar. Con lo cual, sin conocer un análisis previo, no se recomienda el uso de fertilizantes.