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LOS APORTES TEÓRICOS Y METODOLÓGICOS DE ALGUNAS DIMENSIONES DISCIPLINARIAS DE LA GEOGRAFÍA AL DESARROLLO TERRITORIAL

Por su trayectoria histórica a través de sus estudios teóricos y empíricos, demuestran que la geografía y de sus disciplinas como la rural, la cultural, la económica como así también, de otras ciencias (sociales, agronomía, ingenierías, arquitectura y últimamente las de informática) disponen de teorías y metodologías para la construcción o “re” de los paradigmas y teorías del desarrollo territorial. También hay que tener en cuenta, que el o los objetos de los estudios de la geografía -muchos de ellos-, son los componentes del enfoque territorial.

 En el artículo, se hace mención de las escuelas tradicionales de la geografía y una breve descripción de las teorías y estudios disciplinarios de la geografía vinculados con el desarrollo rural y territorial como a su enfoque.

Finalmente, se hace algunas consideraciones en referencia a la relevancia de la geografía por su trayectoria en lo rural, cuyos resultados pueden ser insumos para construcción y reflexión teórica y paradigmática del desarrollo territorial. Además, se sugieren algunas recomendaciones para fortalecer la aplicación de las políticas públicas en los territorios.     

Ing. Agr. MSc Guillermo Martínez                           

martinezguillermoruben@gmail.com                                       

LOS APORTES TEÓRICOS Y METODOLÓGICOS DE ALGUNAS DIMENSIONES DISCIPLINARIAS DE LA GEOGRAFÍA AL DESARROLLO TERRITORIAL

Por su trayectoria histórica a través de sus estudios teóricos y empíricos, demuestran que la geografía y de sus disciplinas como la rural, la cultural, la económica como así también, de otras ciencias (sociales, agronomía, ingenierías, arquitectura y últimamente las de informática) disponen de teorías y metodologías para la construcción o “re” de los paradigmas y teorías del desarrollo territorial. También hay que tener en cuenta, que el o los objetos de los estudios de la geografía -muchos de ellos-, son los componentes del enfoque territorial.

 En el artículo, se hace mención de las escuelas tradicionales de la geografía y una breve descripción de las teorías y estudios disciplinarios de la geografía vinculados con el desarrollo rural y territorial como a su enfoque.

Finalmente, se hace algunas consideraciones en referencia a la relevancia de la geografía por su trayectoria en lo rural, cuyos resultados pueden ser insumos para construcción y reflexión teórica y paradigmática del desarrollo territorial. Además, se sugieren algunas recomendaciones para fortalecer la aplicación de las políticas públicas en los territorios.     

Ing. Agr. MSc Guillermo Martínez                           

martinezguillermoruben@gmail.com                                       

INTRODUCCIÓN

 El desarrollo territorial en el INTA, comenzó a implementarse alrededor del año 2006 como política estratégica institucional. Su instrumentación y desarrollo en las distintas regiones del país, fue siguiendo las particularidades socioeconómicas de cada uno de los territorios donde el INTA desarrolla sus programas y proyectos institucionales.

En la construcción e implementación de las concepciones teóricas y metodológicas del desarrollo territorial a lo largo de los años, se destacan las relaciones y aportes de otras disciplinas como la geografía, que también en su evolución, fue reorientado su objeto de estudios en distintas dimensiones, las cuales, fueron abordados por diferentes escuelas como la francesa, americana, inglesas y alemana entre las más destacadas. Las investigaciones demuestran, que tomó en su evolución lineamiento de las ciencias sociales, económicas, ingenierías, arquitectura, agronómicas y recientemente la informática entre otras.

Las temáticas abordadas por la geografía en lo rural en las últimas décadas son diversas; se pueden mencionar las relacionadas a la globalización y sus implicancias en la agricultura y sus actores, como también, en las acciones de estos para amoldarse a las complejas transformaciones que genera este proceso de mundialización. Los resultados muestran, las disparidades o desigualdades en el crecimiento y desarrollo socioeconómicos de los países de Latinoamérica; cambios que se manifiestan en sentido amplio, en la estructura social agraria y específicamente, en las actividades económicas, en la tecnología, cultura, modos de vida, costumbres de los pueblos y en el paisaje.  

 

En relación a este breve introductorio, se puede destacar que la geografía tiene una vasta trayectoria de estudios en lo rural y cuyos resultados pueden ser insumos para las definiciones y/o construcciones teóricas y metodológicas del desarrollo territorial, como también, en su implementación en los territorios. En el documento, se hace mención a las principales teorías disciplinarias de la geografía, que puede ser relevantes en el enfoque del desarrollo territorial.

 ORIENTACIÓN DISCIPLINARIA DE ESCUELAS TRADICIONALES DE LA GEOGRAFÍA EN REFERENCIA AL DESARROLLO TERRITORIAL 

 Las disciplinas de la geografía que por sus contenidos temáticos tienen argumentos para aportar a una construcción teórica y metodológica del desarrollo territorial rural son diversas y algunas de ellas, se basan en los estudios realizados por los geógrafos alemanes como Friedrich Ratzel, que plantea que las sociedades se establecen en un espacio de acuerdo a las condiciones ambientales del mismo, con lo que plantea un determinismo ambiental sobre la conducta social, con lo cual supone a una concepción humana en el espacio geográfico.

La escuela francesa de Paul Vidal de La Blache, estableció otra forma de interpretar las relaciones de las sociedades con su entorno, por la adaptación de los hombres a un entorno determinado, dado el mismo, por su cultura o forma de vida. Acá, aparece una concepción cultural; que se podía expresar, por la religión, la política y otras formas de organización social.

Otro antecedente, es el de Carl Sauer en la Universidad de Chicago, que orienta sus estudios dentro de la geografía regional y paisajística; lo esencial que se propone, es una geografía interesada en el análisis de las huellas que dejan en el paisaje natural las actividades productivas y de reproducción de los grupos humanos. Para ellos, el paisaje es el elemento central de estudio en geografía.

Se debe reconocer también, los estudios de las escuelas de los geógrafos británicos que aducían de los anteriores, la pasividad de los sujetos y la subjetividad obstruida por una cultura “súper-orgánica”; esta, pone el acento marcado en una cultura material.

HACIA LAS PERSPECTIVAS SOCIOECONOMICAS, HUMANÍSTICAS, Y AMBIENTALES

El pensamiento sobre el desarrollo ha atravesado por distintas etapas y ha sufrido modificaciones a lo largo del tiempo y se debatió en función de cuestiones contextuales que van ocurriendo en el mundo desde la década de los 50[1]; a partir de la cual, la conceptualización atravesó distintas etapas de acepciones y/o concepciones como, las de crecimiento económico; luego, por la desigual distribución de la riqueza existente, surgen las “teorías estructurales de Centro Periféricas”[2]; como los análisis del enfoque de la “Dependencia y del Desarrollo Desigual” dado por el avance del capitalismo.  .

 Años posteriores, con la hegemonía de la doctrina neoliberal y una nueva economía mundial a través del proceso de globalización, se cuestiona la utilidad y pertinencia de tales conceptos para explicar las desigualdades en el desarrollo del capitalismo global. Javier M. Peinado en este pensamiento economicista, presenta una visión de “Semiperiferia”, como un marco metodológico y analítico para re conceptualizar como otra estructura de la forma “Centro / Semiperiferia / Periferia”, la cual se propone como necesidad para explicar el sistema capitalista global actual, dado por el cambio del sistema internacional a global.

 A partir de los 70’, surge la revalorización del territorio desde la perspectiva de la nueva “geografía económica”[3] y las teorías de la “acumulación flexible”[4], de la “competitividad”[5], de “crecimiento desigual” dada, por la apropiación diferencial del crecimiento, como la de los “polos de crecimiento”[6] que se orientan en desarrollar políticas de crecimiento concentradas en un punto determinado de una región puede llegar a ser beneficioso. La instalación de estos polos, podrían tener un efecto de encadenamientos que permitiría la creación de nuevas economías y se originarían nuevas actividades productivas. En general la aplicación de estos modelos, no tuvieron los mismos resultados en los distintos países -en especial en los de Latinoamérica-, por no darse el efecto de encadenamiento esperado entre los componentes locales.

 Con el gran incremento de la pobreza y el deterioro ambiental en América Latina en los 80’, se plantea el desarrollo por la satisfacción de las necesidades básicas de los habitantes y por la cuestión ambiental como recurso “sine qua non” para el desarrollo, se presenta así, un desarrollo sostenible. Hacia fines de la década y principio de los 90, se caracteriza -por la predominancia en Latinoamérica de gobiernos de factos- por una orientación hacia las cuestiones del desarrollo humano como el de las etnias, las mujeres y los niños.

A inicios del siglo XXI, uno de los objetivos principales del desarrollo es la competitividad. Si bien este es un concepto complejo, porque comprende diferentes aspectos relacionados a la economía como lo son, el tipo de cambio, el interés y el déficit presupuestario entre otros. Actualmente, se acepta que la competitividad esta relacionada con la capacidad empresarial para generar ingresos y altos niveles de empleo de una manera sostenible en regiones y países; pero al mismo tiempo, estando expuesta a la competencia interna y externa. Esta conceptualización teórica -ya enunciada-, más predominante sigue siendo sin dudas, la de Michael Porter.

Por los enunciados teóricos y empíricos descriptos, la geografía económica tuvo una gran prevalencia con la visión del desarrollo territorial; planteándose también, una diversidad de enfoques como los sociales, humanísticos y ambientales. Respecto a los dos primeros, la escuela de Birmingham, debate hacia un “nuevo giro cultural” de las ciencias sociales que está presente en el desarrollo y la geografía británica absorbe el plan temático y teórico de Birmingham, abriéndose otra etapa en la geografía basada en la cultura como otro enfoque del desarrollo y sobre el cual se desarrollaron también concepciones teóricas.

La geografía cultural asume así, una dimensión antropológica y psicológica, relacionada con las prácticas de los pobladores, con la cultura propia del lugar y con la percepción individual y colectiva del territorio. De esta forma; él o los individuos, pasan a ser componentes básicos en el proceso de la conformación del espacio geográfico. Para ello entonces, en el análisis geográfico es imprescindible analizar el rol del individuo como agente protagónico, como sujeto capaz de tomar decisiones y elegir, pero siempre en un contexto social del cual es parte.

En esta perspectiva cultural, paisajista y humana del territorio, surgen otras acepciones como la territorialidad[7], desterritorización[8], e identidad en el espacio local, como un complejo entramado de vínculos de diferentes actores con sus lógicas territoriales; donde es posible identificar, comunidades con una identidad cultural particular.

 En esta evolución empírica de la geografía, Jose O. Valcárcel conjuga estas acepciones disciplinarias de la geografía, expresando que el espacio como objeto de estudio de la misma, es ahora: “un producto social, complejo y polifacético, es lo que materialmente la sociedad crea y recrea, con una entidad física definida; es una representación social y es un proyecto, en el que operan individuos, grupos sociales, instituciones, relaciones sociales, con sus propias representaciones y proyectos. El espacio se nos ofrece, ademásEn el mismo pensamiento otros geógrafos como Paul Claval, plantean diferentes perspectivas en sus objetos de estudios como son, la naturalista, donde el espacio estudiado está conformado por los ecosistemas de la tierra y la funcionalista donde se incluyen las redes sociales, de comunicación y de establecimientos humanos.

En Latinoamérica los aportes teóricos y empíricos al desarrollo territorial a partir de los 90’, son destacables, abundantes y diversos; entre ellos, los de Sergio Boisier con los modelos de “crecimiento endógeno”[9]. Quién propone, que el nivel de ingreso en el largo plazo depende de la acumulación de capital físico, capital humano y del conocimiento; cuyos niveles están determinados endógenamente por decisiones de ahorro e inversión de actores económicos que interactúan localmente.

Lo trascendente de esta etapa, es el rol de los gobiernos jurisdiccionales, caracterizado por “la articulación público – privada”, que fue aprovechado por las regiones de manera diferente o también en algunos casos, por el diferente apoyo de los gobiernos al sector empresario. De estos modelos surgen, propuestas estratégicas como los “clúster” que son las células motivadoras o movilizadoras del desarrollo local en las regiones donde se implementan; en Argentina, estas propuestas se encuentran en funcionamiento en distintos sectores industriales como el lácteo.   

El fundamento del proceso endógeno es movilizar y aprovechar los recursos locales genuinos para la transformación de los sistemas productivos en competitivos. Para ello, se proponen distintas estrategias con una visión focalizada en la articulación o asociatividad, en la participación, en los recursos y en las capacidades propias locales, orientación que constituye el real “enfoque territorial”, que es el punto focal donde se van a posicionar y generar proyectos para el desarrollo territorial.

En esta enunciación cronológica se pueden seguir mencionando otras concepciones contributivas al desarrollo territorial como son las realizadas por la CEPAL, FAO, IICA, RIMISP entre las más importantes.

 CONSIDERACIONES Y SUGERENCIAS FINALES

En relación a lo enunciado, se destacan aspectos relacionados a la evolución de las teorías y concepciones empíricas de la geografía como de sus disciplinas en conjunción con el desarrollo territorial; por otro lado, se contextualiza los alcances metodológicos del desarrollo territorial a través de la vinculación de la geografía. En base a ello, se realizan las siguientes consideraciones y/o sugerencias:

De las teorías enunciadas, se destacan algunos términos o conceptos de la geografía y sus disciplinas como son, sistemas locales, regiones, territorios, paisaje, cultura, etnias, ideologías, espacio social, ambiente etc., que se manifiestan e interpretan a través de los procesos sociales históricos y actuales que interactúan construyendo y/o reconstruyendo ese espacio geográfico.

La geografía con sus teorías, desarrollos empíricos y sus dinámicas, son claves para una contribución a la construcción de teorías y paradigmas del desarrollo territorial. Donde el territorio, “no solo es un espacio físico determinado sobre la base de criterios puramente geográficos o político administrativos, sino que es concebido como un

 


[1] En años anteriores, solo se planteaba el crecimiento económico con la prevalencia de las teóricas económicas de Adam Smith.

[2] Los conceptos de Centro y Periferia dados por una estructura económica mundial esencialmente asimétrica, se conforma por dos zonas: una, de desarrollo y otras, de subdesarrollo donde las mismas, están articuladas inexorablemente como Centro y Periferia de un único sistema. Este pensamiento, se consolida con los aportes de R. Prebisch.

[3] Geografía Económica destaca por Paul Krugman, que postula una verdadera teoría general de la concentración espacial basado en los Modelos de Crecimiento Endógeno, donde el crecimiento regional obedece a una lógica de causación circular, en la que los encadenamientos hacia atrás y hacia delante de las empresas conducen a una aglomeración de actividades y capital que se auto refuerza progresivamente.

[4] Desarrollado por los estadounidenses Michael Piore y Charles F. Sabel, los rasgos de esta forma de desarrollo y organización regional son algunos distritos industriales italianos, basados en, la concentración de pequeñas y medianas empresas (pymes); fuertes redes de cooperación; interrelación estrecha con la comunidad local; y economías de aglomeración.

[5] Este enfoque se centra en la importancia determinante de la productividad y el progreso técnico. Uno de los autores de esta teoría es Michael Porter que formuló el modelo del diamante en el que interactúan cuatro condicionantes: 1. condiciones de los factores, 2. condiciones de la demanda, 3. sectores afines y de apoyo; 4. la estrategia, estructura y rivalidad de la empresa. Porter puso de relieve, además, dos aspectos: los clústeres y las ventajas competitivas de regiones, ciudades y países.

[6]François Perroux, fue el primero que planteó la noción de polo de crecimiento. Los geógrafos como Jacques Boudeville tomaron esta propuesta para el desarrollo regional, noción que fue aceptada rápidamente por las instituciones de desarrollo territorial.

 [7]Territorialidad: es una estrategia de un individuo o de un grupo para alcanzar, influenciar o controlar recursos y personas a través de la delimitación y del control de áreas específicas: los territorios. Se puede asociar la territorialidad, con “apropiación y ésta con identidad y afectividad espacial, que se combinan definiendo territorios apropiados de derecho, de hecho y de afecto.

[8]Des territorialidad: se refiere a procesos de pérdida del territorio derivados de la dinámica territorial y de los conflictos de poder entre los distintos agentes territoriales (Pilar L. Lara).

[9]La endogeneidad para Boisier, es un fenómeno que se presenta por lo menos en cuatro planos que se entrecruzan entre sí: plano político (capacidad de diseñar y ejecutar políticas de desarrollo); plano económico (apropiación e reinversión en las regiones para darle una base de sustentación para largo plazo); plano científico y tecnológico (generación de tecnologías de cambio para provocar modificaciones cualitativas en el territorio); plano cultural (identidad socio-territorial).