
Inicio /Producción Animal / Situación actual y perspectiva para la carne ovina, en consumo interno y exportación
Resumen
Resumen
Sistemas de producción
Las existencias ovinas a nivel país se estiman en 14.750.000 cabezas y en 80.000 el número de productores que tienen ovinos, de los cuales alrededor de 40.000 son predios comerciales, si se considera que el 50% de sus ingresos son por el ovino, que a la vez tienen el 66% las cabezas. Es importante señalar que desde la promulgación de la Ley 25.422/2001 de Recuperación de la ganadería ovina, se verificó un incremento de 1.700.000 cabezas.
En Patagonia se encuentra el 60% de las existencias, se produce el 54% de la carne, el 63% del total de lana y el 92% de lana fina en el país. La raza Merino es la principal y en mucho menor cantidad la Corriedale. La carne patagónica por su status sanitario y tipo de res, se exporta a mercados de buen valor, cuando las condiciones cambiarias así lo permiten
En Pampa Húmeda y Mesopotamia se localiza el 32% del stock y se produce el 41% de carne en el país. Las razas predominantes son Corriedale, Romney Marsh, Lincoln e Ideal, tradicionalmente llamadas de doble propósito (lana y carne). Las razas puramente carniceras representan alrededor del 4% de las existencias.
Las lanas producidas en Mesopotamia y Pampa Húmeda son de mayor micronaje, poseen escasa demanda y tienen precios deprimidos respecto a las lanas finas, situación que condiciona mucho el resultado económico para los productores. Estas zonas, por su componente racial, los tipos de suelos predominantes de elevada fertilidad, con sistemas de producción mixtos (ganadero-agrícola), cercanas a los grandes centros consumidores, están en muy buenas condiciones para la producir carne, especialmente para el mercado interno.
El 8% de la existencia restante se localiza en el NOA y Cuyo, siendo la producción de carne para el autoconsumo y el mercado de proximidad y turismo. La lana en esta zona tiene cierta importancia por su uso textil artesanal.
Breve reseña de mercados
Es importante conocer la situación y demanda de los mercados porque es a partir de ahí donde podemos encarar las mejoras en los sistemas de producción para aumentar el volumen de oferta y que pueda ser un negocio rentable al productor.
En cuanto al mercado exterior, el país tiene una cuota de 23.000 Tn con la Unión Europea con aranceles preferenciales, la cual se puede acceder desde Patagonia por ser área libre de aftosa; ésta cuota nunca se ha cubierto en su totalidad. En el año 2003 se exportaron 9.000 Tn, cifra similar en 2010 cayendo en el 2018 a 3.000 Tn, de las cuales el 54% provenientes de Patagonia.
En la actualidad el principal comprador es Brasil y en menor medida, países de la Unión Europea como España, Holanda y Portugal, además de Israel (INDEC 2018). Es importante destacar la disminución de las exportaciones a partir del 2012 y el destino de las mismas, disminuyendo los volúmenes exportados a España que en el año 2002 representaban el 50% del total, porcentaje que ocupa actualmente Brasil.
Analizar la importancia de este mercado resulta redundante, por la magnitud, la cercanía y la inexistencia de limitantes para su acceso, al igual que la posibilidad de acceder a China. Existen asimismo al menos otros 18 destinos posibles, pero en estos casos, se pueden acceder solo con carnes provenientes del sur del Río Colorado, por el status sanitario de libre de aftosa.
El mercado interno es el principal destino de la carne ovina, siendo el volumen estimado de alrededor de 50.000 Tn, del cual solo unas 13.000 Tn provienen de la faena en los mercados formales; el volumen restante proviene de mercados no formales y de los predios familiares para consumo directo. En el período del 2002 al 2018 se produjo un descenso muy marcado en la faena fiscalizada (Min Agro 2018).
El consumo de carne por habitante se estima en 1,2 kg/año, con diferencias notables entre Capital Federal y las Provincias; en estas últimas también existen diferencias entre centros urbanos y medio rurales. Este bajo consumo interno es el resultado directo de la reducción del stock a partir de los años de la década de 1970 y que se acentuó a partir del 1988. La baja del stock trajo como consecuencia la desaparición de los mercados tradicionales de carne ovina en los grandes centros urbanos, dando lugar al desarrollo de mercados marginales, dejando sin referencias claras a los productores con respecto de los precios, así como donde colocar la carne.
La oferta se hizo muy irregular hasta prácticamente ir desapareciendo de los mercados tradicionales, con la excepción de las fiestas de fin de año. Hasta el año 2002 la oferta en estos centros urbanos fue cubierta mayoritariamente con el ingreso de carne de países de la región, especialmente de Uruguay, la que se comercializaba en las grandes cadenas de supermercados. Un problema estructural que tiene la oferta de carne ovina es la estacionalidad, que se concentra en un 70% entre diciembre y abril, con un bache entre los meses de junio y noviembre, que habría que procurar equilibrar.
Con la finalidad de conocer en forma objetiva la situación de la oferta y la demanda del mercado interno, un grupo de investigadores de la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Lomas de Zamora y de la EEA INTA Concepción del Uruguay, en el año 2000 realizaron una investigación en las principales cadenas de hiper y supermercados de Capital Federal y Conurbano Bonaerense (Lynch, G. y otros, 2000). El resultado en este estudio reveló la muy mala presentación de la carne ovina ofertada en góndolas por el tipo de cortes, los envases utilizados y la ubicación, así como los precios, todos estos factores que no alentaban en muchos casos la compra por el consumidor.
Por otra parte, se evaluaron las preferencias por parte del público y líderes de opinión, sobre la carne ovina y su relación con carnes de otras especies (Mc Cormick, M. y otros, 2000). Las conclusiones principales de estos estudios, que tipifican las características de la demanda, indican que los consumidores han perdido el hábito del consumo de la carne ovina, mantienen algunos preconceptos negativos en cuanto a las cualidades alimenticias en relación a otras carnes, especialmente a la vacuna, desconocen otras formas de preparación diferentes al asado y especialmente, es desconocida por los estratos más jóvenes de la población urbana.
A futuro, habría que tener en cuenta que la demanda será cada vez más exigente en el cumplimiento de ciertos requisitos, como la visibilidad de la cadena de producción, la trazabilidad e identificación del origen, garantías de sanidad e inocuidad, el bienestar animal, el manejo del ambiente y los recursos, la certificación de buenas prácticas y la calidad.
Es necesario señalar que en el país se han realizado diversos programas y emprendimientos para mejorar, promover y mantener una oferta de carne ovina no zafral, así como aumentar los volúmenes del consumo interno y de exportación. Se pueden mencionar entre otros:
Carne ovina Patagónica en 1991, con el que se iniciaron acciones de apoyo a la producción e incentivar el consumo.
Cordero de la Cuenca del Río Senger, para la adecuación del producto a la demanda de un nicho de mercado con certificación de calidad.
Programa Santacruceño de carne ovina, en 1999, para mejorar los resultados económicos y promover el consumo.
Programa INTA R8, generado por la EEA INTA Balcarce y una empresa privada, consistente en la utilización de animales provenientes de cruzamientos genéticos con características apropiadas, junto con un protocolo de producción y comercialización específicos
Programa Nacional para el Consumo de Carne Ovina, implementado en 2019 por la Secretaría de Agricultura de La Nación, destinado a que esta carne se posicione como un alimento de ingesta habitual en el mercado interno y para fomentar la presencia en los mercados internacionales.
Todas estas iniciativas, junto con la Ley 25.422 que provee fondos para la implementación de planes y programas en todas las provincias, de mantenerse en el tiempo, tendrán impacto positivo para el crecimiento de la producción, el consumo interno y la exportación de la carne ovina en el país.
Referencias bibliográficas
Linch G y otros, 2000. Características de la oferta de carne ovina en super e hipermercados en Buenos Aires y sus alrededores. Cuadernos de CEAgro II. Facultad de Ciencias Agrarias Universidad nacional de <lomas de Zamora.
Mc Cormick M y otros, 2000. La opinión de los actores que participan del consumo de carne ovina: el caso de los expertos. Ed. Revista de la Asociación Argentina de Economía Agraria.