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LA LECHERIA SU EFICIENCIA Y LAS REGIONES EXTRAPAMPEANAS

La argentina es un país que se autoabastece de productos lácteos y que deriva parte de su producción a la exportación. No necesita más leche, sin embargo le conviene que la lechería crezca. Debido a su capacidad para generar trabajo y a la buena distribución local de los beneficios que genera  ambos aspectos son ampliamente  valorados por la comunidad y sus gobernantes.

No obstante la cantidad de productores  de la región pampeana que se dedican a la producción disminuye año a año mientras que en otras regiones, donde la lechería es una opción social y económica viable, la lechería encuentra problemas para instalarse.

Se plantea la necesidad de un análisis más amplio que supere tanto los clásicos prejuicios basados en la eficiencia productiva para reemplazarlos por criterios de eficiencia socio-económica, como la pampeano-centralidad de la visión tradicional por otra que incluya los intereses  de las diversas regiones y participantes del sector y la comunidad en su conjunto.

Ing. Agr. Juan Chimicz

EEA INTA Rafaela

La eficiencia es un concepto relativo por definición, pero que generalmente es asumido de una manera rígida y absoluta. Aquí algunas reflexiones tomando el caso de la lechería argentina y de las regiones “no tradicionales” de producción lechera.

No es una novedad para nadie si en este artículo hablamos de los momentos difíciles de la lechería. En realidad para los que conocemos al sector desde hace algunas décadas, casi nunca se habló de otra cosa entre productores, industriales, profesionales y funcionarios.

Algunos datos para el cuadro de situación

La argentina es un país que se autoabastece de productos lácteos, en el cual  el consumo promedio por habitante está entre los más altos del mundo y exporta cantidades variables (15-20%) de la producción. Aunque difícilmente podamos asumir que ese promedio es uniforme en el país, ya que existen amplias regiones donde los consumos están muy por debajo de los niveles mínimos aceptables.

Desde hace ya varias décadas la cantidad de productores que se dedican a la producción de leche está decreciendo aunque, la población bovina de leche y la producción permanecen casi constantes, aumentado el tamaño y la eficiencia productiva de las empresas que permanecen.

El suelo liberado por la lechería es inmediatamente ocupado por otras producciones, también exportables, que otorgarían ventajas económicas u operativas a sus propietarios y/o usuarios de la tierra.

La Argentina es un país con un muy bajo índice de crecimiento poblacional, cercano al 1 por ciento, por lo que los niveles actuales de producción, exportación y elevado consumo promedio no plantarían posibles problemas de abastecimiento en el mediano plazo, es decir de seguridad alimentaria de su población. Está claro entonces que las posibilidades de expansión productiva solo se justifican canalizando ese crecimiento hacia la exportación con precios competitivos en el mercado mundial.

No obstante casi todo el sector oficial y privado opina que la lechería está ante dificultades importantes que afectan no sólo a los actores directos sino a toda la comunidad relacionada con las áreas de producción.

La mayor parte de las argumentaciones, documentos y estudios plantean que la importancia estratégica de contar con producción lechera nacional radica, además de la seguridad alimentaria, en su potencial para generar puestos de trabajo y la capacidad distributiva de sus ingresos.

Estos aspectos, la capacidad de generar empleo y distribuir la riqueza generada localmente, es la que fusiona a los intereses sectoriales con los de la comunidad en su conjunto y los de los gobiernos que la representan.

La región extra-pampeana.

La pampeano-centralidad argentina se manifiesta también en la lechería; casi siempre se analiza el sector desde la óptica excluyente de la región pampeana. Esto tiene una razón de peso: la mayor parte de la leche comercial se produce en 3 provincias (Santa Fe, Córdoba y Buenos Aires) a la que se le agrega La Pampa y Entre Ríos, en menor proporción. Consecuentemente las estadísticas nacionales, sean estas censos o registros de organismos oficiales como el Ministerio de Agricultura o el SENASA omiten la existencia de productores en otras provincias (salvo pequeñas excepciones como Sata y Tucumán).

Sin embargo en casi todas las provincias argentinas existe una cantidad de personas que se dedican, entre otras cosas, a producir leche. Una enorme cantidad de familias que viven de esta actividad son ignoradas por las estadísticas oficiales. Familias que en los registros de los organismos mundiales, se los ubicarían generalmente como “productores”, o por lo menos “pequeños productores” o “productores familiares”. Hay casos llamativos. Por ejemplo (y no es el único), las estadísticas oficiales (SENASA) contabilizan solo un tambo en la provincia de Misiones, sin embargo existen por lo menos cuatro Cooperativas lecheras que fueron promovidas y financiadas por organismos oficiales provinciales y nacionales a las cuales, en su momento, entregaban su producción diaria cerca de 400 pequeños productores.

La justificación para no tomarlos en cuenta estaría relacionada con las características de su producción,  su escasa incidencia en volumen nacional y su baja “eficiencia”, aspectos seguramente debatibles.

Las diversas regiones extra-pampeanas tienen capacidad para producir leche, con grandes diferencias entre sí en virtud de las distintas condiciones naturales, sociales, culturales y económicas, pero para la mayor cantidad de ellas la lechería es una opción social y económica apreciada y de allí es que la mayor parte de las provincias manifestaron su interés en participar de algún plan que apoye el desarrollo de sus cuencas locales.

Las eficiencias.

El concepto de eficiencia está íntimamente relacionado con el o los objetivos, por lo que entonces no debiera utilizarse una sola medida para estimarla. Algunos índices comúnmente utilizados en la lechería como litros por vaca en ordeño (Lts/VO), litros por hectárea (Lts/Ha) litros por tambo (Lts/Tbo), Litros por persona (Lts/per) o ingresos por tambo, no son comparables entre zonas muy diferentes y menos aún son válidas las  conclusiones trasladadas de una región a otra.

Es común leer artículos o escuchar en conferencias especializadas opiniones que utilizando estos indicadores parciales, generan apreciaciones sobre la cantidad de litros diarios que harían viable un tambo  o la producción individual mínima para considerar una vaca lechera, u otras consideraciones por el estilo, cuando la realidad socio económica de otras regiones no pampeanas permitirían la existencia de unidades productivas con otras características (más pequeñas, con otro tipo de animales y otras estrategias de alimentación, por ejemplo).

En las regiones extra-pampeanas, por lo general, el consumo de leche por habitante es inferior al promedio nacional y las posibilidades de consumirla está relacionada a la llegada de leche de las empresas pampeanas, que tienen incorporada una gran cantidad de km de transporte en su costo (y por lo tanto de dudosa “eficiencia”), o productos lácteos de la región, en algunos casos sin controles de calidad adecuados.

Ideas para una conclusión.

Surgen como consecuencia de lo anterior algunas áreas de interés que parecerían ser comunes a los integrantes del sector y la comunidad en su conjunto:

-          El abastecimiento de leche a todo el país a niveles compatibles con los ingresos.

-          La generación y mantenimiento de puestos de trabajo.

-          La distribución local/regional de los ingresos generados por la actividad.

La lechería es, sin duda, una herramienta que podría contribuir significativamente con estos intereses.

Para ello tal vez sería conveniente cambiar la histórica mirada excluyente de la región pampeana como productora de leche y combinar una lechería pampeana que tiene como horizonte para su futuro crecimiento y desarrollo a la exportación, con la promoción de la lechería de las regiones extra-pampeanas que tienen como expectativa abastecer adecuadamente a su población local con productos lácteos de calidad, a costos accesibles y con mayor cantidad de empleos locales.

La lechería y sus posibilidades no deberían evaluarse sólo en función de la cantidad de litros (eficiencia productiva o industrial) o cantidad de dinero generado (eficiencia económica). El sector  involucra a personas, su producido, las organizaciones y las relaciones entre ellas (eficiencia socio-económica), por lo que sería conveniente agrandar su análisis.

Talvez con una mirada más amplia del sector, superadora de la utilizada en las últimas décadas, no sería difícil encontrar los caminos para conciliar los objetivos que cubran los intereses de los actores del sector tradicional pampeano, con los de los interesados en ingresar a la actividad y los de la comunidad en su conjunto y luego definir la estrategia adecuada para llevarlo a cabo.