
Inicio /Artículos de opinión (reflejan sólo la posición del autor) /Las poblaciones rurales en la Argentina: Migración e impacto social
Las poblaciones rurales y sus migraciones representan uno de los temas más debatidos por sus causas y consecuencias sobre las comunidades regionales.
En la Argentina existen poblaciónes rurales estables en las distintas regiones. Sin embargo, se registran migraciones internas fluctuantes que pueden responder, en ciertos casos a la demanda ocupacional de algunos sistemas productivos, así como a otros factores (carencia de infraestructura, inseguridad alimentaria, etc) que determinan al poblador rural a emigrar hacia centros urbanos. La migración del campo a la ciudad conduce a un incremento de pueblos en peligro de desaparecer y al grave déficit habitacional en las ciudades.
Incentivar la actividad agrícola facilitaría el regreso al campo del poblador rural. No obstante, la solución a largo plazo, debería contemplar, además, obras de infraestructura y el manejo sustentable de los recursos naturales y de la biodiversidad de los ecosistemas, a fin de mantener las condiciones de productividad.
Laura Gasoni
Profesional Asociado: IMYZA (Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria)
Población rural en el país
En la Argentina, la denominada población rural, que abarca comunidades de menor tamaño que una ciudad y está dedicada principalmente a actividades del medio rural, se concentra en determinados núcleos regionales. En los distintos departamentos provinciales, la relación urbanidad/ruralidad responde a conglomerados poblacionales superiores o inferiores a los 2.000 habitantes, respectivamente.
En el NOA, la población inserta en las ramas de agricultura, silvicultura y pesca de los departamentos Mitre, Rivadavia y Alberdi (Santiago del Estero); La Cocha (Tucumán); Cachi (Salta) y Rinconada (Jujuy) supera el 50,6% del total. En el centro-oeste y en algunos departamentos del norte de La Rioja, la población rural predomina sobre la urbana.
En Cuyo, la población tiende a agruparse en los centros urbanos de aquellos departamentos con mayor cantidad de habitantes (Bilbao y Ramisch, 2010). Sin embargo, la población rural predomina en los departamentos de 9 de Julio, San Martín y en el norte de San Juan, centro-norte y sur de San Luis; Lavalle y Tupungato en Mendoza, (Atlas, Región de Cuyo, 2011).
En la región del NEA, la población rural de varios departamentos de las provincias de Formosa y Corrientes es de aproximadamente el 32%. En la provincia de Corrientes tiene un impacto importante el gran núcleo rural de la zona centro oeste y el de la zona noroeste, con la reciente ocupación, que comprende a la denominada frontera agrícola. Es importante señalar que la población rural activa, se ubica principalmente en las zonas de cultivos de importancia económica, como el arroz y el algodón, así como también ocurre con la ganadería. En años recientes el cultivo de soja y la producción forestal, en el este de Misiones, concentraron un porcentaje importante de la población agrícola de la región (Atlas, Región NEA, 2011).
En la Región Pampeana, los pobladores rurales representan una categoría de considerable magnitud, con valores mayores al 50%. La proporción de esta población es particularmente importante en el norte de la provincia de Entre Ríos, en la provincia de Córdoba, norte y sur de Santa Fe y en distintos partidos en la provincia de Buenos Aires como: San Pedro, Zárate, Areco, General Guido, General Rodríguez, General Alvear, Tapalqué, Lamadrid, Juárez, Lobería-Vidal, Villegas-Pinto, Lavalle y Conesa. Asímismo en el resto de esta provincia, existe una población dedicada a actividades agrícolas por cuentapropistas, que representa un porcentaje inferior al 25%, (Atlas, Región Pampeana, 2011).
En la Región Patagónica, la población tiende, mayoritariamente a agruparse en los centros urbanos de los departamentos del este y noreste de La Pampa; en las franjas este y oeste de Chubut; en el sur, centro y norte (Chos Malal y Pehuenches) de Neuquén y en casi la totalidad de las provincias de Santa Cruz y Tierra del Fuego. La población rural predomina sobre la urbana en gran parte de los departamentos del noroeste de La Pampa (Chical Co y Limay Mahuida), del sector de la meseta de Río Negro (El Cuy, Ñorquincó y 9 de Julio), de la meseta chubutense (Paso de los Indios y Languiñeo) y de sectores de Neuquén (Loncopué y Catan Lil). En muchos de ellos, las severas condiciones ambientales de la estepa, la distancia y el estado de caminos dificultan el acceso a servicios básicos.
De las investigaciones mencionadas, se destaca que, en las distintas regiones, existe una población rural activa, que se concentra en las zonas más cercanas a los centros urbanos y que tiene un impacto social importante en toda el área de influencia.
Una investigación de la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas (FIEL) señala que en 1991 vivían en zonas rurales algo más de 4 millones de personas, cifra que disminuyó a 3,5 millones en 2010 a pesar del aumento de la población durante ese período, destacando que la provincia de Buenos Aires presenta el menor porcentaje de población rural.
La migración del campo a la ciudad conduce a un incremento de pueblos en peligro de desaparecer y al grave déficit habitacional en la ciudad. De los censos realizados resulta que en el campo bonaerense hay menos habitantes que en 1895 y aproximadamente 600 pueblos presentan una población inferior a 2000 habitantes (Urien, 2015).
Migración rural, causas
Debe destacarse que existe, además, una migración rural interna, muy fluctuante, la cual responde a diversos factores. En ciertos casos, los desplazamientos se deben a la demanda ocupacional de algunos sistemas productivos que requieren mano de obra intensiva. de algunas regiones como, por ejemplo, la caña de azúcar en el NOA, el algodón en el NEA o la producción de mazanas en la región de Neuquén. Esos cultivos requieren de la actividad de jornaleros que se trasladan de una región a otra y finalizado el trabajo, regresan a su lugar de orígen.
Otro importante proceso de migración rural, que no se corresponde con la estacionalidad de los cultivos, es el que obedece a un complejo de causas, en cuyo lugar central se encuentra la necesidad de cambiar situaciones de vulnerabilidad provocadas, entre otros aspectos, por la falta de trabajo, la carencia de infraestructura o la inseguridad alimentaria. El resultado de censos recientes, indica que, en las ciudades pequeñas y medianas de la Argentina, existe un frecuente desplazamiento de pobladores desde zonas rurales a zonas urbanas (Urien, 2015).
Las migraciones del medio rural al urbano plantean una serie de preocupaciones, particularmente para los organismos interesados en reducir el hambre en el mundo y en hacer sostenible el uso de los recursos naturales.
Para el trabajador rural que decide migrar, las mejores oportunidades, conforme a sus conocimientos y capacidades, se presentan en los pueblos y en las pequeñas ciudades de su región de origen.
La distribución de la población responde a las mejores oportunidades económicas. Las disparidades regionales podrían disminuir si se intensificaran las facilidades en materia de educación, atención médica y de otros servicios sociales. Los componentes mencionados, desempeñan un papel importante en el nivel de vida y en la redistribución del poblador rural. En este sentido, las grandes ciudades ofrecen mejores condiciones, como si el resultado del desarrollo económico y social, solamente pudiera ser beneficioso en las ciudades capitales, por su posición política y social privilegiada. Esos elementos constituyen factores esenciales para el mecanismo de las migraciones. Probablemente los modernos instrumentos de comunicación también desempeñen un papel relevante en la aceleración de la movilidad de muchas poblaciones, sin que necesariamente hayan variado las condiciones económicas prevalecientes en las comunidades de emigración, ni crecido los incentivos reales de los centros de atracción.
Las investigaciones realizadas en las últimas décadas señalan que en general, la migración rural se produce desde las provincias del Norte hacia Buenos Aires.
Incentivar la actividad agrícola a través del desarrollo de las economías regionales facilitaría el regreso al campo del poblador rural. No obstante, la solución a largo plazo, debería contemplar además de las obras de infraestructura necesarias para asegurar un nivel de vida adecuado, el manejo sustentable de los recursos naturales y de la biodiversidad de los ecosistemas, a fin de mantenr las condiciones de productividad.
Bibliografía
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ATLAS Población y Agricultura Familiar en la Regióny PAMPEANA g Agricultura familiar / coordinado por Diego Ramilo. - 1a. ed. - Buenos Aires: Ediciones INTA, 2011. v. 5, 48 p.: 28x20 cm. ISBN 978-987-679-005-5 1. Agricultura. 2. Microemprendimientos. I. Ramilo, Diego, coord. CDD 630.
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Muzi, Eugenia, ATLAS: población y agricultura familiar en la región Patagonia / Eugenia Muzi - 1a ed. - Ciudad Autónoma de Buenos Aires: Ediciones INTA, 2013. E-Book. ISBN 978-987-521-434-7 1. Agricultura Familiar. 2. Agricultura. 3. Produccion. I. Título CDD 630.
Urien, Paula. 2015. El gran éxodo: El campo se vacía y huye a ciudades hacinadas. La Nación.