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EL RIEGO EN ARGENTINA, EVOLUCION Y POTENCIAL.2015

La agricultura con riego,  presenta  reales posibilidades de incrementar, en los próximos años, el  aporte a la producción global sectorial. Ello implica  mayor contribución en rubros importantes del consumo interno y, especialmente, de apoyar el fortalecimiento de las Economías Regionales. Además, en el reciente desarrollo de actividades productivas, más competitivas, en los mercados externos, también de  adquirir  mayor  presencia en el comercio internacional.

Ing.Agr. (MSc)Juan Nocetti (jnocetti@yahoo.com.ar)

A nivel mundial, en los últimos 50 años (1961-2009), la superficie cultivada en secano se mantiene constante  en algo más de los 1.200 millones de hectáreas, en tanto la superficie cultivada con riego,  más que se duplica, pasando de 139 a 301 millones de hectáreas.  En ese periodo, la producción agrícola mundial se incrementa entre 2,5 y 3 veces, principalmente, por los aumentos de productividad y el incremento  del area con regadío, de ello la importancia del tema. De todas maneras, en esos 50 años, por el aumento de la población, la superficie cultivada del mundo desciende gradualmente a las 0,25 hectáreas por habitante.

Las perspectivas, a nivel mundial, para el 2050, se basan en una intensificación de la producción en las areas actualmente cultivadas, con un aumento en los rendimientos,  con el regadío en un rol estratégico, para un mejor aprovechamiento de los recursos hídricos disponibles, aunque esas areas van a  crecer a menor ritmo que en el pasado,  en lo que se estima van a pasar de 301 millones de hectáreas a 318 millones de hectáreas, con un aumento de aproximadamente un  6%. Dentro de las perspectivas  de crecimiento de esas areas para el 2050,  se considera que las mayores posibilidades se encuentran  en America Latina y el Africa Sub-Sahariano. ( 7)

En este contexto  a nivel mundial, tenemos la situación del riego en la Argentina, con el 75% del territorio en situación de aridez o semiaridez,  con más de 200 millones de hectáreas, donde la agricultura de secano tiene importantes limitantes para la producción. En la región húmeda, con lluvias promedio anual mayor de los 800  milimetros,  con  unas 68 millones de hectáreas,  predomina  la agricultura extensiva del país, sin riego o con riego complementario. A su vez, la región semiárida entre las isoyetas de 500 y 800 milimetros, con unas 41 millones de hectáreas, con deficiencias hídricas estacionales, donde también se realizan cultivos extensivos sin riego o con riego complementario y actividades intensivas con riego integral. Por otra parte, la región arida,  por debajo de la isoyeta de los 500 milimetros, con más de l70 millones de hectáreas, incluyendo la casi totalidad de Cuyo y Patagonia y otras partes del territorio, donde las posibilidades de la agricultura pasan,  principalmente, por el riego integral y comprende los principales sistemas públicos de riego.

El riego, de larga historia en el país, se desarrolla inicialmente en el Noroeste y Cuyo, alcanzando mayor nivel en la década del 30, del siglo pasado. En el periodo se promueven proyectos de embalses y obras de riego, lo que da lugar a fines de la década del 40 a la creación de la empresa de Agua y Energia  Eléctrica, la que desarrolla sus actividades hasta 1990, momento en que deja de tener presencia y donde el riego queda bajo responsabilidad provincial. En el periodo de 1950-70 se produce un  gran desarrollo de obras de riego, donde se construye la mayor parte de la infraestructura para la captación, conducción y distribución del agua ( 9).  A fines de los 90, con las provincias en el manejo de los Recursos Hídricos, se crea el Programa de Servicios Agropecuarios Provinciales (PROSAP), con financiamiento estatal y de entidades financieras internacionales  para apoyar a las provincias en su modernización y fortalecimiento, que cuenta entre sus prioridades de inversión, las obras de infraestructura de riego.   Los proyectos a financiar por el PROSAP, se definen en las provincias, en el marco de las Estrategias Provinciales para el Sector Agropecuario ( EPSA)..

 En el avance de la irrigación, en  la década del 50 comienza el aprovechamiento intensivo del agua subterránea, que permite ampliar la superficie utilizada y mejorar la eficiencia del riego  y, a partir de la década del 90,  se puede observar el avance del riego con sistemas presurizados. Para el 2005 se puede estimar que estos sistemas alcanzan a las 350,000 hectáreas, sobre una superficie de riego total, para ese año, próxima a 1.400.000  hectáreas, representando  aproximadamente un 25% del total, ( C. .A .Zappi 2005)  ( 8)

Considerando la evolución de la superficie irrigada en el país, es importante señalar que,  si bien se cuenta con distintas estimaciones al respecto,  en general se coincide,  que se llega a las 500.000  hectáreas  para  la década del 50 , alcanzando el millón de hectáreas  a  un millón cuatrocientas mil  hectáreas, para las décadas de los 70 a 80, que se estabiliza en los años siguientes,  llegando a un millón seiscientos mil hectáreas  en el 2002, un millón setecientos cincuenta mil hectáreas en el 2009 y las  últimas estimaciones, las más recientes,  de algo más de dos millones de hectáreas para el 2013 ( las estimaciones más precisas son para el año 2002, en base al Censo Nacional  Agropecuario de ese año). En los últimos años avanza  el riego suplementario, ocupando una superficie creciente del riego total.

 La superficie con riego del país se puede estimar en 0,6%,  de la superficie irrigada a nivel mundial. En tanto la superficie cultivada  total del país , en riego y secano, en todo el país y todos los cultivos, está  próxima a  los 40 millones de hectáreas, la que representa una hectárea cultivada por habitante, muy por encima del valor de 0,25 de hectáreas, promedio mundial. A su vez, la superficie con riego  representa, aproximadamente, un 5% de la superficie total cultivada en el país ( 2 millones, en unas 40 millones de hectáreas). Su participación en el valor de la producción del sector, se estima  cerca del año 2000, como elevada, a partir de considerarla  como  de un 25% a 30%  del valor de producción sectorial. Estudios más recientes la estiman bastante por debajo de ese nivel, seguramente,  por el significativo crecimiento de la región pampeana, debido al fuerte aporte de los granos, en las últimas dos décadas. El riego a nivel nacional, es empleado por unas  80.000 explotaciones, sobre un total de 300.000 para todo el país( censo nacional agropecuario 2002).

Las actividades productivas más relevantes, en las areas de riego son, principalmente, los frutales, hortalizas, los usualmente denominados cultivos industriales, los cereales y las forrajeras. Con los datos más recientes (Mercau 2013),  los frutales que han mantenido  más de una tercera parte de los cultivos con riego,  hoy se hallan en niveles algo superiores al  25%, con el liderazgo de la vid, complementado por los cítricos, frutales de pepita y el olivo, que representan en conjunto  más del 80%, del area con estos cultivos; las hortalizas, con disminución en la superficie cultivada en el tiempo,  hoy representan el 10%  del area cultivada, con la papa como cultivo principal;  los cultivos industriales creciendo, en general, principalmente, en caña de azúcar y algo en tabaco, con una estabilización del area destinada al algodón, representando en total un 11%;  la superficie con granos creciendo a un 20%;  el arroz en un 12% y los cultivos de forraje con un 12%. En general,  se estima que las dos terceras partes de la superficie irrigada del país se halla en las regiones áridas y semiáridas  y la tercer parte en las regiones húmedas ( arroz, granos en general y otras).  Estimaciones recientes ( Minagri),   consideran 1,5 millones de cultivos con riego integral y 0,6 millones, con riego complementario, sobre un total de 2,1 millones de hectáreas irrigadas.

La superficie con riego, registra amplia heterogeneidad, a nivel de las distintas provincias,  con el predominio de Mendoza con más de 300 mil hectáreas  a comienzos de la primer década de este siglo.  El crecimiento del area con  riego de las últimas dos décadas, es algo más significativo a nivel de la región pampeana.  A su vez, en las regiones extrapampeanas, resulta destacable de los últimos años, los avances hacia  un mayor valor  agregado, de las producciones de las areas de regadío,  como la reconversión productiva de Mendoza, hacia las uvas para vinos finos,  los avances del limón y  la frutilla  en Tucumán, de las peras, la manzana  y las frutas finas en Rio Negro, del olivo  en Catamarca y la Rioja, de la uva de mesa en San Juan y otros. Tambien cabe señalar las experiencias que se inician por productores de la región pampeana, por ejemplo en Rio Negro, para el desarrollo del cultivo de maíz, con alta tecnología  bajo riego, como centro de un cluster que vincula a la producción agrícola y la ganadera. En línea similar, en Neuquen, se instala un establecimiento con la base de maíz, con riego presurizado, en rotación con otros cultivos,  de más de 8000 hectáreas, que apunta a maices con rendimientos como  en Rio Negro, de 13.000 a 15.000 kilos por hectárea y experimentales por encima de los 18.000 kilos.

La capacidad y potencialidad de la infraestructura de riego del país está dada por los 125 sistemas o zonas de riego integral y complementaria, público y privada  ( Calcagno A) (1).  Con la información disponible, de un estudio del BIRF de 1995, se estima el potencial de tierras aptas para riego en 6.300.000 hectáreas, de las cuales 2,5 millones se podrían utilizar con el riego integral.   Los principales problemas en ese momento son: la salinidad y mal drenaje, a lo cual se debe agregar  la obsolescencia tecnológica del sistema productivo; la no consolidación del proceso de transferencia de los distritos al sector usuarios y el tema tarifario.  A su vez, la eficiencia de uso del agua, en general con un nivel bajo, alcanza una media inferior al 40%, entre el 30% y 40%. Otros problemas vinculados al sector están relacionados con el atraso en la pequeña y mediana producción que demoran procesos de diversificación y de reconversión productiva en el sector primario. Esos temas se van solucionando en los años siguientes con el avance tecnológico y la modernización de cadenas como la vid, limón, olivos  y otros, que adquieren competitividad en los mercados externos. En materia a una mayor eficiencia, en el uso del riego R. Fiorentino sostiene que el tema está vinculado, en medida importante,  a la infraestructura, con el diseño y calidad constructiva del sistema, del método de riego y del estado de las obras, donde el estado de las obras aparece como el principal factor por su incidencia en la eficiencia del riego. En relación a la eficiencia del riego,  FAO- AQUASTAT, por su parte la estima también entre un 30 a 40%, señalando algunos aspectos para mejorar esos niveles, los que pasan por considerar la gran cantidad de tomas precarias, el escaso tratamiento del agua para su calidad minima de uso agrícola, las pérdidas por infiltración en obras de conducción en tierras o deterioradas, la distribución por largos turnos y otros.

En materia del potencial  de riego, cabe considerar lo señalado por FAO AQUASTAT,  en el sentido,  que la superficie con riego en el país, se puede ampliar a los 7 millones de hectáreas en los próximos 10 años. Ello está en línea, con lo expresado por R. Fiorentino, sobre un potencial para la producción irrigada de más de  6 millones de hectáreas total, de las cuales 2,5 millones estarían en condiciones de destinarse al riego integral. Ambas estimaciones  son  coherentes con las señaladas, en su momento, por A. Calcagno sobre la base de los estudios del BIRF.  La infraestructura de riego, subutilizada en varias provincias puede aportar a un aumento de la superficie irrigable con un mejor aprovechamiento de las posibilidades disponibles. La elevación de la eficiencia de captura, distribución  y aplicación del agua, incluyendo aspectos de mejoramiento de los métodos de riego,   permitiría  incrementar la producción,  aumentando la superficie de riego, la eficiencia del riego y la recuperación de suelos salinizados

Respecto a  inversiones en zonas áridas y semiáridas, donde en principio el riego tiene las  posibilidades de expansión señaladas, hasta los 2,5 millones de hectáreas, existen distintas posibilidades de acuerdo a los informes antes citados, las que pasan por la  mejora de la eficiencia de los sistemas actuales; por  el  mejor uso del agua, en los sistemas de riego;  el aprovechamiento de  la totalidad del recurso disponible, superando la deficiencia de captación; y también por  la incorporación de nuevas areas, como tercer posibilidad, en alternativa a las dos anteriores, que tendrían  prioridad,   por su menor costo ( 3).

  La superficie con riego complementario, a su vez,  se estima se puede aumentar varias  veces, especialmente en la región pampeana, con la realización de inversiones, no siempre muy elevadas.  Un reciente estudio del INTA Manfredi  (10), analiza las ventajas de la expansión del area   con riego complementaria y señala las posibilidades potenciales, por ejemplo, con estos cultivos en la Provincia de Córdoba, las que se estiman en 1.600.000 hectáreas. En dicha provincia el riego complementario llega recientemente a unas 150.000 hectáreas,  creciendo a partir de las 40.000 del año 2.000 y las 80.000 hectàreas  del 2.006. Ante las posibilidades de crecimiento del riego complementario o suplementario, A. Salinas, de la unidad antes citada, señala que,  frente a las posibilidades del uso de esta excelente tecnología que permite estabilizar la producción, con alta productividad, debemos tener la responsabilidad sobre la eficiencia de su aplicación y los cuidados que requiere el monitoreo de los acuíferos y el suelo.

La potencialidad del sector, fundamente nuevas propuestas en el tema, como la presentación  del “ Plan Nacional de Riego 2030”, que realizara C. Casamiquela, como aparece en comunicados del Minagri y otras fuentes (12), cuya meta es duplicar la superficie regada del país,  superando los 4 millones de hectáreas con riego. Un avance en la materia seguramente va a requerir los aportes de organismos nacionales y provinciales como los EPSA provinciales, en el marco del PROPSAP, de las acciones en marcha a nivel público-privado en cadenas productivas como el caso de la Vitivinicultura Argentina que asume el desafio de las instituciones del sector para implementar un Plan Estrategico que transforme el sector (6). Tambien de instituciones de Ciencia y Técnica del ámbito nacional  y de instituciones de nivel internacional con experiencia en la materia, como FAO y otras..

 Bibliografia.

 1 CALCAGNO  A. y otros. 2.000. J.V.P Consultores. Informe sobre la Gestión del Agua, en la R. Argentina, Buenos Aires, 2000.

 2 FAO, 2011. Estado de los Recursos de Tierras y Aguas del Mundo, para la Alimentación y la Agricultura. Resumen. FAO, 2011, Roma.

 3 FAO-AQUASTAT, 2014. Sistema de Información sobre el Uso del Agua, en la Argentina. FAO, 2014.

4 FIORENTINO  R. 2005. La Agricultura Irrigada en Argentina y su contribución al Desarrollo de las Economias Regionales. Febrero del 2005, Buenos Aires.

5 FIORENTINO  R. 2010. El Riego y su progreso en la Región Pampeana. Cap. 13 de El Crecimiento de la Agricultura Argentina. 2010, UBA, Buenos Aires.

6 Foro Estratégico de la Vitivinicultura Argentina. 2003. Plan Estratégico Argentina Vitivinicola, 2020. Mendoza, 2003 .

7 MERCAU R. , Consultor de FAO. 2013. Cultivos bajo Riego en Argentina. Presentación realizada en Mendoza. Setiembre del 2013.

8 EL PROSAP  II  y el Riego. Una herramienta para el Desarrollo de las Economias Regionales. PROSAP, Buenos Aires.

9 IICA- PROCISUR. 2010. El Riego en los países del CONO SUR. Instituto Interamericano de  Cooperación para  la Agricultura. Montevideo, Uruguay.

10 INTA- PROCISUR, 2014. Cuarta Reunión Internacional de Riego. El Uso Eficiente del Agua para Riego. INTA, Manfredi, Octubre 2014

11 INTA, 2014. Barberis,  Giletta y  Bongiovanni.  Analisis Economico desde la perspectiva del riego; seguridad que otorga regar versus secano. INTA, Manfredi, 2014.

12 Supercampo. 2014. Seminario sobre la problemática del Riego en Rio Negro. La presentación del Ministro Casamiquela de un plan de Riego para la Argentina. Marzo 2014.