
Inicio /Artículos de opinión (reflejan sólo la posición del autor) /EL ENFOQUE DE LARGO PLAZO Y LAS ESTRATEGIAS DE FUTURO, PARA EL APROVECHAMIENTO DE LAS OPORTUNIDADES, EN LOS MERCADOS MUNDIALES.
Distintos estudios, realizados en los últimos años, en el ámbito público y privado, sobre el potencial y metas del sector agroindustrial, para el futuro, apuntan a orientar su crecimiento productivo, sustentable y equitativo. La acción conjunta de los actores del sector, se enriquece y potencializa, con las estrategias para el mayor aprovechamiento de las oportunidades, que se vislumbra presentar en los mercados mundiales.
Ing. Agr. Juan Nocetti jnocetti@yahoo.com.ar
En las últimas dos décadas, se desarrollan en el sector agroindustrial del país, distintos tipos de estudios que profundizan en diferentes aspectos de su Potencialidad y Metas, para el Mediano y Largo Plazo. Los incrementos de la producción de granos, especialmente a partir de la última década del siglo pasado, en el proceso de agriculturización, impulsan la inquietud por el tema, donde se incluyen los avances en su competitividad y la posibilidad de aprovechamiento de las nuevas posibilidades que se van dando en los mercados externos. En ello se refleja el mayor interés actual del sector, especialmente, por considerar las oportunidades que se generan para el país a nivel mundial y las estrategias a desarrollar para su mayor aprovechamiento. Entre los estudios citados, a título de ejemplo, podemos señalar algunos de ellos, por su aporte en el tema.
En el sector privado se cuenta, por ejemplo, con los trabajos de la Fundación Producir Conservando, que a partir del 2002 comienza con estos estudios, y que en el 2007 estima “El potencial de la Producción de Granos al 2015-16” cuyas proyecciones de producción se van actualizando posteriormente, en nuevos estudios. Estos trabajos pueden considerarse como pioneros, en el país, por su continuidad en la consideración de la proyección de cereales y oleaginosos, en el mediano-largo plazo. En sus distintos trabajos, se profundiza en los niveles de área sembrada, cosechada, rendimientos unitarios y producción de granos y en el impacto económico de estas estimaciones, en el tiempo, analizando distintas limitantes exógenas, como el desarrollo de la economía mundial y regional, y las endógenas, principalmente, en la infraestructura de acondicionamiento y almacenaje, transporte, capacidad de procesamiento, y lo relacionado a puertos y logística.
A su vez, en el sector Público, con la participación del INTA, como otro ejemplo, tenemos el documento interno de ese organismo, de principio de 2008 sobre “Lineamientos para el Desarrollo Sostenible del Sector Agropecuario- Agroindustrial. Plan Productivo” que entre sus componentes incluye el de “Estimación de Techos Productivos Sustentables” que tiene como particularidad la de incluir además de las estimaciones para el mediano-largo plazo en la producción de granos, la consideración de otras megacadenas y sus respectivas cadenas, como las de Carnes, Leches Bovinas, Fibras de Origen Animal, Cultivos Industriales, Forestales, Frutas y Hortalizas. Las Proyecciones por megacadenas y cadenas se establecen para el año 2015, a partir de la línea de base 2004-2007. Además, el Plan Productivo, incluye una primer aproximación en el Potencial de los ámbitos regionales, de acuerdo a la delimitación del Programa de Ecoregiones del INTA, a nivel de Pampeana, Cuyo, Patagonia y en el Norte Argentino, en Norandina, Chaco y Mesopotamia, lo que permite una cierta estimación de la regionalización de la producción nacional.
Asimismo, en el Sector Publico, en el Ministerio de Agricultura, en el 2011 se elabora el Plan Estratégico Agroalimentario-Agroindustrial (PEA), participativo y Federal que apunta al Valor Agregado para el Desarrollo, Competitividad, Equidad e Inclusión Social, Se trata de plantear el horizonte con metas al 2020, donde es importante la presentación realizada del escenario internacional y las oportunidades para el país en ese contexto. En ese marco se establece la Visión, la Misión, los Objetivos y Metas, para el 2020, con una estimación del impacto macroeconómico del efecto PEA. Para las metas productivas se utilizan distintas fuentes, entre ellas la de los “Techos Productivos “del INTA, que a esos efectos se actualizan de acuerdos a los tiempos del PEA. En la presentación del Plan es importante el tratamiento del comercio exterior, con énfasis en el aumento de exportaciones, con un mayor valor agregado, en particular en el lugar de origen.
En los apuntes para una nueva versión del PEA, en julio del 2014, con una mirada puesta hacia el 2030, se pone el acento en un punto que tiene menor desarrollo en el PEA y que se refiere a las políticas para alcanzar las metas. O sea, como pasar de las metas a las políticas para, precisamente, alcanzar las metas propuestas que, si bien son un gran avance, en si mismas, deben ser acompañadas de las medidas y políticas correspondientes, para asegurar su cumplimiento.
Los ejemplos citados sobre el enfoque de largo plazo, también se plantean a nivel de instituciones, en particular, como el caso del INTA, que para el periodo 2005-2015, elabora su propio Plan Estratégico como “El INTA que queremos”. En ese sentido se propone instrumentar el cambio institucional enfatizando el pensamiento estratégico; adecuando la Misión planteada en su ley de creación, al nuevo contexto; fortaleciendo la Visión en relación a como la institución quiere ser percibida por la sociedad y definiendo los valores para impulsar el cambio, coherente a los requerimientos para desarrollar su misión y visión. A su vez, plantea los objetivos de competitividad, sostenibilidad ambiental y equidad social, insertando la innovación tecnológica en el foco de la acción, con cuatro componentes estratégicos: en la investigación y desarrollo, la transferencia y extensión, la vinculación tecnológica y las relaciones institucionales.
A los estudios señalados, se pueden agregar los existentes en otras áreas del sector privado, a nivel de varias cadenas, entre las que se pueden citar el PEVI (en vitivinicultura), el PEL (en Lechería Bovina), y otros, como el Plan Estratégico Apícola y el Plan Estratégico de la Yerba Mate, por ejemplo. En ese sentido, se presenta una somera síntesis de los Planes Estratégicos de la Vitivinicultura y la Lechería Bovina.
El Plan Estratégico Argentina Vitivinícola 2020, se elabora con la coordinación del INTA Mendoza, en el Foro Estratégico de la Vitivinicultura Argentina, con representantes de 17 organizaciones del sector. Los contenidos del Plan son validados en más de 12 talleres regionales y sectoriales donde participan más de 600 personas .El Foro Estratégico percibe que el mercado global de vinos atraviesa un proceso de trasformación estructural que tendrá incidencia en el escenario futuro. Si bien todo cambio resulta amenazante, resulta a su vez en nuevas oportunidades que la Vitivinicultura Argentina se propone aprovechar con una visión estratégica. En su Misión y Visión, se establece que su propuesta no pasa por una expansión productiva, con aumento de volúmenes elaborados, sino por crear valor a través de la organización e integración de los actores de la Cadena, para la producción de vinos de mayor calidad.
A su vez, en el PEL 2020, el Plan Estratégico de la Lechería Bovina se elabora con la participación de distintas regiones lácteas que alcanzan consensos para definir objetivos de largo plazo, en el desarrollo del Plan 2008-2020. En un proceso, donde participan todos los sectores de la cadena Láctea se enfatizan varias etapas como: el “Análisis de los Escenarios Futuros de la Lechería Mundial”; el “Análisis FODA de la cadena Láctea Argentina”; el “ Desarrollo de la Visión, Misión, y Valores de esta cadena en el país”; “La definición de líneas estratégicas para el sector”, con los consensos correspondientes donde se avanza en los aspectos científicos-tecnológicos a nivel de la actividad primaria, industrial, comercial y otros.
A grandes rasgos, los estudios del Potencial y Metas, del Sector Agroindustrial, para el Mediano Plazo, apuntan a cambios favorables para el nivel de vida del sector, la mayor competitividad y valor agregado, la sostenibilidad productiva y la inclusión social. Requieren, en general, de la acción conjunta de los sectores público y privado y de la actividad integrada de productores, industrias y canales de distribución y demás actores. A partir de las oportunidades que se presentan al sector en los mercados mundiales, que incluyen los mayores requerimientos de alimentos, la transición dietaria, el avance en la transformación de la producción, entre otras cosas, cabe determinar en conjunto las estrategias para aprovecharlas en todas sus posibilidades. El análisis conjunto, de largo plazo, con los sectores de gobierno, los integrantes de la cadena de valor, la producción regional y los sistemas productivos (incluyendo la producción familiar y la pequeña producción), puede permitir aproximar al futuro distinto, incluyendo las inversiones para el sector, que define de la interacción de los diferentes actores.