Liliana Isabel Cichón es Ingeniera Agrónoma, título obtenido en la Universidad Nacional del Sur en 1982 y Doctora en Ciencias Biológicas, obtenido en la Universidad de Buenos Aires, en 2004.
Ingresó al INTA en la EEA Alto Valle el 1983, en el grupo de Entomología de esa Estación Experimental. Su actividad profesional se orientó en el área de manejo integrado de plagas, trabajando en los aspectos sanitarios de los frutales de pepita, principales cultivos del Alto Valle del Río Negro, a los cuales aportó muy importantes desarrollos tecnológicos que hacen a la productividad y sostenibilidad de los sistemas productivos de esa región.
Entre las plagas que estuvieron como objetivo de sus investigaciones, se destaca por su importancia Cydia pomonella denominada carpocapsa. En la década del 80 e inicios del 90 del siglo pasado, en los montes frutales de esta región el uso intensivo de insecticidas pertenecientes a la familia de los piretroides produjo la selección de poblaciones resistentes, incrementando el daño de la fruta que alcanzó a nivel regional valores de hasta un 6% de frutos dañados.
Entre 1995 y 2000, los estudios toxicológicos y de determinación de los mecanismos de acción de la resistencia, llevados a cabo por el equipo del INTA liderado por Liliana Cichón, confirmaron la pérdida de los piretroides como herramienta de control y determinaron la necesidad de desarrollar estrategias de intervención sanitarias que permitieran resguardar a uno de los mercados más importantes para la región, como es Brasil.
Con el conocimiento de las nuevas herramientas de monitoreo y control de carpocapsa, como la técnica de confusión sexual (TCS) desarrollados por este equipo de trabajo y de un innovador modelo de transferencia de tecnología que integró a todos los actores involucrados en la sanidad de frutales, el INTA implementó en 2003 el Proyecto de Área Sustentable. El PAS se implementó en un área de 200 has que involucraba a 24 productores frutícolas, en la que se logró una reducción del daño de los frutos de 6% a 0,1% y del uso de insecticidas en un 60%.
En el 2004 y ante un inminente cierre del mercado de Brasil, se crea el Programa Nacional de carpocapsa (Resolución SAGPYA 1269/2004) con el objetivo de controlar y mantener la plaga por debajo del umbral económico en base a la metodología creada en el PAS. Dentro del mismo, se implementaron acciones en las 42.000 ha de frutales de pepita, las que al cabo de 6 años produjeron una reducción del daño a nivel regional al 0,5% y una reducción del 50% de insecticidas organofosforados. El INTA a su vez participó activamente en la formación continua de los profesionales que actuaban en terreno.
Sin embargo, los avances tecnológicos en la producción de manzanas en Brasil que se habían iniciado en la década del 1970 con un fuerte impulso en la década del 1990, produjeron en 2014 la erradicación de la carpocapsa en ese país, lo cual hizo que cambiara el estatus sanitario a Plaga Cuarentenaria Ausente (A1), protegiendo de esa manera a su producción local. Como resguardo de ese estatus sanitario, a partir del 2015 se cerraron las fronteras para el intercambio comercial de peras y manzanas, hecho que generó un grave perjuicio económico para las empresas exportadoras y productores. En las negociaciones con las autoridades sanitarias de Brasil, llevadas a cabo por el MAGyP y el SENASA, el sustento técnico que permitió abrir nuevamente la frontera para la comercialización fue el resultado del estudio de tratamiento de frío realizado por Cichón y su equipo en INTA Alto Valle. En el mismo, se demostró que la conservación de la fruta en frío entre -1 y 0 °C durante 8 semanas, elimina el 100% de la infección de larvas de quinto estadío presentes en frutos, técnica que en la actualidad constituye el protocolo de exportación SMR BRASIL (Sistema de Mitigación de Riesgo) cuyo cumplimiento garantiza la exportación de partidas libres de carpocapsa hacia dicho país.
En esa línea de trabajo, se destaca también los estudios más recientes sobre la eficacia del frío para el control de huevos de la cochinilla harinosa (Pseudococus viburni), realizados con el apoyo del Comité de Productores y Exportadores (COPEXEU), SENASA y SENASICA, de manera de sortear los problemas de rechazos de peras al mercado mexicano. Recientemente esta tecnología tiene el visto bueno de las autoridades fitosanitarias de ese país.
Otro aporte fundamental de los trabajos liderados por Liliana Cichón, ha sido el desarrollo de tecnología para la producción orgánica. En ese sentido, se identificaron insectos benéficos útiles originarios de la región y se desarrolló la metodología de crianza artificial y de manejo para convertirlos en una herramienta de control biológico de las plagas. A partir de estos resultados, se construyó en 2018 el CEMUBIO (Centro Multiplicador de Biocontroladores), primera biofábrica del país que produce un bioinsumo nativo (Goniozus legneri) para el control de la plaga clave de frutales (carpocapsa), siendo además la más grande en términos de producción anual y superficie cubierta. La tecnología de multiplicación, liberación e integración de biocontroladores a planes sanitarios es única por su metodología y su eficacia en campo en grandes superficies. En la actualidad abastece con agentes de control biológico a 250 has de frutales de pepita bajo producción orgánica. Está pensado a su vez para transferir la metodología a empresas privadas, a los fines de cubrir una mayor superficie con esta tecnología.
Como profesional de INTA, Cichón ejerció la coordinación de distintos proyectos dentro del Programa Nacional de Fruticultura. En esta función los trabajos realizados tuvieron como objetivo además de la integración de los profesionales de la sanidad vegetal a nivel país, obtener resultados científicos que solucionaran aspectos sanitarios limitantes para el sector productivo de las diferentes producciones regionales.
En su trabajo, procuró articular con equipos de investigación de Universidades internacionales Universitá di Bologna; Universidades de Michigan, Oregon y California (EEUU); Universidad de la República, Uruguay; SLU-Sveriges lantbruksuniversitet – Swedish University of Agricultural Sciences, Alnarp, Universidad de Kaiserslautern, Universidad de Talca y Universidad Católica de Chile. Con Instituciones de investigación y desarrollo: INIA Uruguay; INIA Chile; INIA España; Embrapa; INRA, Osservatorio per le malattie delle piante, Istituto Agrario di San Michele all’Adige-IASMA, Fondazione Edmund Mach, Center of Technology Transfer CTT, Italia y con Institutos que se dedican a la fiscalización e investigación, como el USDA.
En formación de Recursos Humanos, dirigió a 3 becarios con becas doctorales y a 2 becarios con becas de especialización y perfeccionamiento. Fue directora de 2 tesis doctorales y 4 tesis de especialización. Dirigió la formación de 4 investigadores y 15 personal de apoyo. Fue disertante en los siguientes cursos de postgrado: Maestría en Entomología Aplicada, Universidad Nacional de la Rioja, 2002. Maestría y Especialización en Fruticultura de Clima Templado Frío, Universidad de Bologna-UNCo-INTA, 2008. Curso de Especialización en Manejo Integrado de Plagas, Universidad de Morón. Curso de Post Grado Semioquimicos y su rol en el MIP, Universidad de Santiago del Estero, 2013. Curso de Especialización en frutos Secos, Universidad del Comahue, 2014.
Ha realizado 26 publicaciones científicas en revistas nacionales e internacionales y 37 publicaciones de divulgación técnica y ha presentado 45 trabajos en distintos congresos y eventos científicos en el país y en el exterior. Es autora de 4 libros y 8 capítulos de libros.
Conferencista en innumerables reuniones y jornadas técnicas y muy activa en actividades de servicios profesionales de asistencia técnica, registra la participación en 16 convenios con empresas privadas.
Participa en distintas Redes de vinculación científica, como PPP (Plan Protection Products, resistance monitoring systems across the world), International Network for the study and development of semiochemicals, Red Internacional de manejo integrado de plagas y Programa Nacional de Protección Vegetal. Es miembro de la Entomological Society of America y de la Sociedad Entomológica Argentina.
En reconocimiento a sus destacada labor ha recibido numerosas distinciones, entre ellas, el Premio otorgado por la Secretaría de Gobierno de Agroindustria y el MAGyP en 2010, por los aportes al programa de lucha contra la carpocapsa; el Premio otorgado en 2013 por la Facultad de Agronomía de la UN de Santiago del Estero por sus investigaciones en el uso de semioquímicos, el Premio INNOVAR 2016 del MINCYT por el Kit GONIOZUSES y el Premio otorgado en 2019 por la Red de Innovación Internacional y el IICA, por las investigaciones a campo en control biológico de las plagas.
Liliana Cichón continúa en plena actividad como Profesional Asociado en la EEA INTA Alto Valle.