Semblanza del Dr. Eduardo Lucio Palma

Nació en la ciudad de Buenos Aires un 13 de diciembre de 1942. Se casó y tuvo 3 hijos. Cursó sus estudios secundarios en el Colegio Nacional de Buenos Aires y los universitarios en la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires, donde obtuvo el título de Licenciado en Ciencias Químicas con orientación en Química Biológica en 1966 y de Doctor en 1975.

Inició su carrera docente en la Cátedra de Microbiología de esa Facultad, donde alcanzó el cargo de Profesor Titular en 1982, cargo que no pudo ejercer por incompatibilidad con su designación jerárquica en el INTA.

El Dr. Palma desarrolló una intensa carrera como investigador en sanidad animal, especializándose en Virología y Biología Molecular y Vacunología.

Realizó su perfeccionamiento en el Departamento de Microbiología y Genética Molecular de la Facultad de Medicina de la Universidad de Harvard, EE.UU (1972-74), Universidad donde posteriormente fue Investigador Asociado en el Departamento de Enfermedades infecciosas entre 1979 y 1980. Fue Investigador Asociado en el Centro de Biología Molecular, Universidad Autónoma de Madrid, España entre 1986 y 1987. En el CONICET fue Investigador Independiente (1977-89) e Investigador Principal (1990-2001).

En INTA fue Investigador en los Institutos de Virología y de Biotecnología (ex Instituto de Biología Molecular), CICV, entre 1981 y 1990 e Investigador Superior entre 1990 y 2001.

Logró importantes subsidios para el financiamiento de sus investigaciones, presentándose a fondos competitivos de diferentes agencias, entre ellas SECyT, CONICET, SCIC España, y NSF de EEUU, CIC , BID-CONICET, AECI España.

Accedió a altos cargos gerenciales en el INTA. Se desempeñó como Director del Instituto de Virología del Centro de Investigación en Ciencias Veterinarias, Director del Instituto de Biotecnología, Director del Centro de Investigación en Ciencias Veterinarias (CICV) y Director del Centro Nacional de Investigaciones Agropecuarias (CNIA), entre 1998 y 2001.

En ese último cargo es de destacar la compleja tarea de gestión que realizó, ya que implicó la unificación de los Centros de Investigación de Recursos Naturales, Ciencias Agropecuarias y Ciencias Veterinarias en un solo Centro Nacional de Investigaciones, CNIA, con la consiguiente reducción de estructuras y coordinación de actividades entre centros.

Trabajó intensamente en la promoción y organización de actividades de investigación y en particular del desarrollo de la Biotecnología en sus comienzos.

Junto a los Dres. Cesar Vásquez y José La Torre, participó en la organización y puesta en funcionamiento del Centro de Virología Animal (CONICET), donde ejerció la Codirección interina.

Fue impulsor en 1988 junto al Ing. Agr. Ewald. A. Favret, del primer Programa Nacional de Biotecnología del INTA del cual fue coordinador durante varios años.

Desde 1997 a 1999 fue Coordinador del Convenio de Vinculación Tecnológica INTA-DEKALB

Entre 2003-14 se desempeñó como Coordinador de la Red Interinstitucional de Investigación y Desarrollo en Fiebre Aftosa, red que aunaba y coordinaba los esfuerzos de I&D de nuestro país de los organismos de investigación (INTA, CONICET), del organismo de control (SENASA) y de los laboratorios de producción de vacunas, interaccionando con sus pares del exterior.

Tuvo una destacada participación en organismos de planeamiento, promoción o ejecución científica técnica, entre las cuales:

Miembro de la Comisión de Coordinadores del FONCyT, de la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica.

Representante de la SECyT en la Reunión de Fijación de Prioridades para la formación de postgrado entre Argentina y Brasil. Organizado por CAPES, Canela, Brasil.

Miembro de la Comisión Asesora de Políticas Sanitarias de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación.

Miembro de la Comisión Asesora de Biotecnología de la SECyT donde participó en la elaboración del Plan Plurianual de Biotecnología.

Miembro del Foro Permanente en Salud Animal, FOPESA.

Miembro de la Comisión Nacional de Lucha contra la Fiebre Aftosa, CONALFA.

Miembro del Comité Coordinador del Convenio INTA-SENASA.

Miembro del Consejo Consultivo del Gabinete de Ministros, GACTEC, entre otros.

Publicó numerosos trabajos científicos en áreas de su especialidad en revistas científicas: 59 trabajos con referato internacional como: Nature, J. Virology, J. Mol. Biol., Proc. Nat. Acad. Sci., Virology, J. Gen. Virology; Vaccine, entre otras y 43 comunicaciones a Congresos Internacionales; 58 comunicaciones a Congresos Nacionales y 10 publicaciones de divulgación. Fue director de 10 tesis doctorales y de numerosos investigadores y becarios.

A lo largo de su carrera, ha recibido numerosas distinciones, como ser ternado al Premio La Nación a la Excelencia Agropecuaria 2003 por su trabajo en el control de la epidemia de Fiebre Aftosa del año 2001, y el Premio FUNPRESID 2003, otorgado a la Red Interinstitucional de Investigación y Desarrollo en Fiebre Aftosa, siendo recipiendario como Coordinador de la Red. Fue designado Académico de Número de la Academia Nacional de Agronomía y Veterinaria en 1997 y presidió diferentes comisiones de la Academia siendo vicepresidente de la misma en dos oportunidades.

A modo de síntesis podemos resumir que el doctor Eduardo Palma, por su contracción al trabajo, temple, gran carisma como conductor y a su incuestionable solvencia en su formación como investigador, ha realizado una gran contribución a la ciencia en el ámbito agropecuario.

Dio forma orgánica a la biotecnología en INTA, formando y dirigiendo equipos de trabajo. Sus aportes en investigación, el desarrollo e implementación de técnicas biotecnológicas tanto en áreas animales como vegetal permitieron al INTA dar un salto cualitativo institucional.

Tuvo un rol muy importante en la lucha contra de fiebre aftosa por el brote que hubo a finales de la década del noventa en el norte argentino, liderando la estrategia de secuenciación del virus ingresado al país lo que facilitó su control.

Obtuvo la patente nacional e internacional “Proteína por ingeniería genética para diagnóstico diferencial entre animales vacunados e infectados por aftosa”.

Impulsó desde el INTA la creación de la Comisión Nacional Asesora de Biotecnología Agropecuaria (CONABIA), que posibilitó que Argentina fuera el segundo país luego de EE.UU. en la exportación de granos genéticamente modificados. En fiebre aftosa fue pionero en impulsar el desarrollo de vacunas genéticamente modificadas.

Es un estudioso minucioso y dedicado en cada tema que le toca abrazar en su vida. Hacia finales de los noventa, fue invitado por la Secretaría de Ciencia y Técnica a comentar la exposición de uno de los “padres” del resurgimiento de Corea del Sur post guerra que se basó principalmente en la educación y priorizar pocas aéreas donde podían ser competitivos. En función de ese y otros ejemplos, Eduardo Palma sostiene que un país debe potenciar una fortaleza al menos, que en el caso argentino está en el sector agropecuario, por lo que sería un error estratégico transformarlo en debilidad a través de medidas erróneas.

A pesar de decir que se había retirado de la actividad profesional, durante la pandemia de COVID, Eduardo Palma se abocó durante todo 2020 al conocimiento del virus y de las posibles estrategias para manejar emergencias y se interiorizó de los desarrollos de las plataformas de las diferentes vacunas, información que brindó a diferentes instancias de decisión de nuestro país.

Últimamente se ha dedicado a investigar la genealogía histórica de su familia desde una visión científica, consultando varias fuentes de documentación y registros de archivos históricos.

Hoy, se encuentra escribiendo un libro compuesto de 14 capítulos, que abarca desde la conquista, pasando por la colonización, independencia hasta la época de sus abuelos. Su curiosidad e interés surgió en el hecho de contar con tatarabuelos que participaron del ejército de los Andes en la etapa libertadora.

Eduardo Palma es un ejemplo de dar al máximo de sí mismo en lo que le toca desempeñarse. Al respecto guarda en sus recuerdos esta frase pronunciada por el científico Dr. Norman Borlaug en una de sus visitas al país, con la que se sintió profundamente identificado y que ha marcado su desempeño “..Dios da dones a las personas, da muchos o pocos dones a cada uno, lo que importa, no es la cantidad, sino es dar todo al máximo para sus semejantes, dentro de la capacidad o don adquirido”.

Hincha fanático de River Plate entre sus pasatiempos deportivos. Hoy, tenemos el honor de contarlo como socio Fundador, registrado con el número 4 en el Libro de Socios de FORINDER.