Semblanza de Ricardo Moschini
Ricardo Carlos Moschini es nativo de Azul, Pcia de Buenos Aires. Ingeniero agrónomo de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires, título obtenido en 1979, es Master of Science en Meteorología Agrícola de la Universidad de Reading desde 1990 y Doctor en Ciencias de la Atmósfera y los Océanos, título obtenido en 2011 en la Universidad de Buenos Aires. Desde 1984 a 1990 recibió una intensa capacitación en planificación y manejo de cuencas (curso en Mérida, Venezuela), estadística (cursos incluidos en la maestría de Biometría del INTA), programación e informática (cursos de la UBA) y en meteorología agrícola (maestría en la Universidad de Reading; curso de dos meses en Israel).
Inició su carrera en el INTA en 1980 como becario de iniciación, luego de perfeccionamiento, en los comienzos en la EEA de Bordenave hasta 1983, pasando al Instituto de Suelos dependiente del CIRN- INTA Castelar, donde se desempeñó hasta 1985. Fue Investigador de planta permanente en el Instituto de Clima y Agua del CIRN- INTA Castelar desde mayo 1985 a octubre 2018 (jubilación). Fue Profesional Asociado al INTA en el Instituto de Clima y Agua desde noviembre 2018 a noviembre 2025.
En sus inicios trabajó en la EEA INTA Bordenave en múltiples temáticas, como las vinculadas al relevamiento de suelos y caracterización en sistemas de producción representativos y a la cuantificación del efecto de la profundidad a la tosca sobre el rendimiento del trigo en sitios del área de influencia de Bordenave.
Desde 1991, trabajó en el ajuste de un modelo cadena de Markov-Gamma a datos de lluvia de Pergamino. Con este antecedente se identificaron los efectos del fenómeno El Niño-Oscilación del Sur sobre las probabilidades de períodos secos derivadas de modelos markovianos de primer orden, en La Pampa.
Junto a investigadores del área malezas de la EEA INTA Bordenave, trabajó en el ajuste de modelos logísticos basados en variables meteorológicas y en modelos no lineales basados en tiempo térmico e hidrotérmico para estimar y predecir la emergencia de plántulas de Avena fatua.
Integrado a distintos grupos de investigadores del INTA, trabajó en la delimitación de áreas de aptitud agroclimática para el cultivo de especies de eucalipto en la región pampeana y para almendro y pecán en la región pampeana y noreste de Argentina.
Utilizando técnicas de regresión lineal y logística, en los últimos 30 años contribuyó al desarrollo en el país de múltiples sistemas predictivos con base meteorológica de enfermedades (o de contenido de micotoxinas asociadas o de esporas liberadas o de la dinámica de atrape de insectos vectores). Para ello contó con la participación de investigadores de diversas disciplinas como la meteorología agrícola, fitopatología, entomología y mejoramiento genético de cultivos, del INTA y Universidades Nacionales. El modelo predictivo de la incidencia de la fusariosis de la espiga de trigo fue seguramente el más exitoso por su confiabilidad y sencillez, siendo mencionado en cerca de 200 trabajos científicos. En este cultivo desarrolló modelos predictivos con base meteorológica de royas de la hoja, negra y amarilla, septoriosis de la hoja y escudete negro.
En otros cultivos, se destacan los modelos para mancha en red y escaldadura en cebada cervecera, para podredumbre blanda del capítulo en girasol, para manchas foliares por Cercospora sojina, mancha foliar ojo de rana y roya en soja, para alternaria en arándano y para el manchado del grano de arroz. Con datos de precipitación, se ajustaron modelos empíricos para la predicción de monilia en el cultivo de cacao, en Colombia.
Asimismo, desarrolló sistemas predictivos de niveles de concentración de las micotoxinas DON en trigo y fumonisina en maíz, en base a variables meteorológicas calculadas durante el ciclo de los cultivos.
Para cancro del girasol y mancha negra en citrus desarrolló modelos basados en variables meteorológicas para predecir la liberación de ascosporas de ambos patógenos fúngicos (inóculo primario).
Elaboró sistemas predictivos del nivel poblacional de insectos vectores para la virosis de Mal de Rio Cuarto en maíz y para la bacteria que produce HLB en citrus.
Por otro lado, como participante en varios proyectos del programa frutales del INTA, pudo ajustar modelos empíricos basados en factores ambientales para estimar la intensidad de la cancrosis de los citrus (bacteriosis), sarna de los citrus y los ya señalados mancha negra (predice nivel de esporas liberadas) y HLB (predice nivel poblacional del vector). Al correr los modelos predictivos de la cancrosis de los citrus (ajustados en Bella Vista, Corrientes) en el área citrícola española, demostró la ausencia de condiciones meteorológicas favorables para el desarrollo epidémico. En Luján de Cuyo, Mendoza, desarrolló sistemas de predicción de epidemias del oídio de la vid.
Los modelos predictivos desarrollados permiten no solo sustentar el uso de fungicidas de acuerdo con su necesidad, sino también derivar estudios de riesgo climático y del impacto de la variabilidad y cambio climático sobre los patosistemas, en diferentes escalas espacio/temporales (fenómenos como El Niño Oscilación del Sur o escenarios emergentes del cambio climático).
Para que estos sistemas predictivos ajustados fueran operables, construyó una página web (https://agrometeorologia.inta.gob.ar/modeloenfermedad/), donde el usuario puede correr cada sistema de pronóstico. Las variables meteorológicas se calculan a partir de registros diarios de temperatura máxima y mínima, humedad relativa y precipitación, provenientes de estaciones meteorológicas del INTA y del SMN. En la actualidad la página web está operable para la fusariosis de la espiga de trigo y el cancro del girasol.
Junto a CONAE (Comisión Nacional de Actividades Espaciales) se corrió el sistema de pronóstico fundamental empírico de la incidencia/severidad de la fusariosis de la espiga de trigo, utilizando datos de humedad del suelo estimados por balance hídrico versus los provistos por los satélites SAOCOM (Satélite Argentino de Observación con Microondas), en última instancia. El impacto económico de esta actividad fue presentado a organismos internacionales de crédito.
Los resultados de toda la temática abordada fueron explicados en 53 conferencias y disertaciones, en el período 1994-2024. Además, los conocimientos adquiridos se volcaron en actividades de docencia de posgrado asociadas a los cursos “Manejo integrado de enfermedades” (Facultad de Agronomía UBA, cada dos años desde 1996), “Bioclima del canopeo” (Maestría en Protección Vegetal de la Facultad de Ciencias Agrarias y Forestales de la UNLP) y “Sistemas de Pronóstico de enfermedades de cultivos: clasificación, metodologías de desarrollo y aplicaciones” (Maestría de Meteorología Agrícola (Facultad de Agronomía-Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA).
Además, fue director/codirector de 7 tesis de maestría y doctorales y 2 tesis de grado. Publicó 26 trabajos en revistas científicas internacionales y 13 en nacionales. Escribió 4 capítulos de libros internacionales y 8 capítulos de libros nacionales. Publicó un total de 19 trabajos en congresos y simposios internacionales y 94 trabajos en congresos, seminarios y simposios nacionales. Fueron premiados 8 trabajos presentados en congresos internacionales y nacionales de malezas, fitopatología, citricultura, horticultura y trigo.
Nos deja algunos consejos para las nuevas generaciones de investigadores y tecnólogos: enfocarse en trabajos que sean útiles para el sector agropecuario; es difícil lograrlo, pero merece esforzarse para ello. Capacitarse al máximo para obtener trabajos de calidad, compartir los conocimientos y abordar los desafíos intelectuales que se nos presenten.